LOS FUNDAMENTOS DE LA RESTAURACIÓN.
El sistema de la Restauración, ideado por Cánovas del Castillo, fue un régimen político muy estable que estuvo vigente desde 1875 hasta 1923. El proyecto de Cánovas trataba de buscar la estabilidad, y para ello trata de restaurar un conjunto de elementos que consideraba vitales para ello. Estos serían:
-La Monarquía, la Constitución, el parlamentarismo(no democrático)
-El respeto a la propiedad privada.
-El alejamiento del ejército de la vida política.
-El centralismo. Madrid sería el centro de toda la política.
-El sistema bipartidista: el Partido Conservador y el Partido Liberal se alternarían en el poder.
Los apoyos sociales a la Restauración fueron la burguesía, la Iglesia y los mandos políticos, pues a todos ellos les beneficiaba ese sistema.
La Restauración es un sistema más bien conservador: permitía un juego de partidos, sin embargo, este modelo parlamentario no llega a toda la población.
LA CONSTITUCIÓN DE 1876.
La Constitución de 1876 refleja el espíritu de Cánovas y está influenciada por el modelo británico, y es además muy ecléptica, pues tenía que resultar asumible por todas las fuerzas políticas, para que cuando cada partido llegara al poder pudiera emplearla según sus ideales. En ella, de hecho, se puede apreciar el consenso que existía de estabilidad, y esa fue una de las claves de su duración.
El texto es una síntesis de las constituciones de 1845 1869, moderada y democrática respectivamente. Establece igual que éstas, un modelo unitario y centralista de Estado.
Según la Constitución de 1876, el poder no recae en la nación sino en las Cortes y el Rey, y este espíritu será el que promueva una legislación restrictiva en cuanto a los derechos individuales.
El Rey, las Cortes y el gobierno son los tres órganos principales de la Monarquía Parlamentaria:
- El Rey en una entidad inviolable, con potestad compartida por las Cortes para reglamentar, promulgar y ejecutar las leyes. También podía designar ministros y, como ocurre en la actualidad, era el mando supremo del ejército.
- Las Cortes tenían dos Cámaras: El Senado y el Congreso. En el primero los senadores podían ser vitalicios (por derecho propio o nombrados por la Corona) o electos, por un periodo de 5 años. El Congreso sin embargo tenía un carácter electivo, aunque la norma era elástica y podía permitir tanto el sufragio universal como el censitario.
- El Gobierno presentaba, previamente consensuado con el Rey, la lista de Ministros. En la práctica, tanto el Jefe de Gobierno como un ministro debía necesitaba contar con la confianza del rey.
Uno de los aspectos más polémicos es el relacionado con el problema religioso, muy debatido. En el artículo 11 se implanta la religión católica como religión del Estado, pero se establece la tolerancia para las demás religiones, a las que se les permitía el culto privado. Esto puso fin a las dificultades de las comunidades protestantes en España y resolvió numerosos conflictos en cuanto a la política exterior.
CACIQUISMO
Es importante saber que en el sistema de la Restauración la realidad política era muy diferente de lo escrito, y el cuerpo electoral no decidía quien gobernaba pues la elecciones eran inducidas por el Gobierno a través del Caciquismo.
El Caciquismo funcionaba de la siguiente manera:
- El Rey designa un Jefe de Gobierno, que le propone una lista de Ministros, y éstos se encargan de fabricar las elecciones.
- El Ministro de Gobernación se ponía en contacto con los notables (oligarquías y locales) y ellos manipulaban las elecciones para sacar los resultados deseados, e incluso, llegado el caso, se encargaban de falsificar los resultados.
La consecuencia de todo este sistema es que ambos partidos estaban constituidos por notables, eran parlamentarios, y tenían sus asociaciones con los líderes locales. No representaban, por tanto, a las clases trabajadoras del país. Por otro lado, es sistema pudo ser estable porque trabajaba por los intereses de sus dirigentes.
Bibliografía: Colección Historia de España,
nº25, La Restauración, 1875-1902. Alfonso XII y la regencia de María Cristina.
miércoles, 27 de enero de 2010
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