martes, 1 de diciembre de 2009

Reforma fiscal

Fue proyectada en 1749 por el Marqués de la Ensenada. Con esta reforma se pretendía sustituir los impuestos anteriores por un único impuesto que fuera directo y progresivo. No pudo llevarse a cabo finalmente, sin embargo de este intento salió el Catastro de Ensenada, estudio de gran valor historiográfico, que debe su nombre al hecho de que fuera este marqués, ministro de Fernando VI, su principal impulsor. Será con este monarca que el proyecto tome fuerza, pero el marqués de la Ensenada ya había sido Ministro de Hacienda con Felipe V, y en ese tiempo ya intentó impulsar el Catastro, como muestra uno estudio piloto realizado en Guadalajara en 1746.

Durante siete años se catastraron los territorios peninsulares, a excepción de las actuales Aragón, Cataluña, Navarra y País Vasco. No se llevó a cabo con los territorios de las islas: Baleares por formar parte de la Corona de Aragón, y Canarias, por poseer un régimen fiscal distinto al castellano. En total se catastraron las ¾ partes del territorio español actual, dirigido todo por la Real Junta de Única Contribución.

Fueron varios los motivos por los que se consideró necesario el Catastro:

-Las arcas de la Real Hacienda, como consecuencia de un largo periodo de guerra, se hallaban exhaustas, llegando a producirse la bancarrota en 1739.

-Las formas de contribuir a la Real Hacienda eran muchas y muy complejas.

- La Real Hacienda no recaudaba directamente, sino que arrendaba la recaudación, por provincias o partidos, lo que daba lugar a dos hechos: se reducía en gran medida lo recaudado, y se cometían abusos sobre los vasallos, que terminaban pagando más.

-Se había producido un incremento de bienes de manos muertas, no enajenables.

-Existía una gran falta de equidad en el sistema fiscal. La gran parte de las contribuciones procedía del pueblo llano, mientras que el clero y nobleza, poseedores de gran parte de las rentas, realizaban una contribución prácticamente nula.

La finalidad del Catastro, como ya se ha dicho era, evidentemente, fiscal y económica, pero hoy en día, 250 años después, los que han estudiado tanto la documentación catastral como la correspondencia entre los responsables provinciales del Catastro y los miembros de la Real Junta, afirman la existencia de unos objetivos encaminados a la recopilación de información sobre el territorio para un mejor conocimiento del mismo.


Bibliografía:

Averiguarlo todo de todos: el catastro de Ensenada. Concepción Camarero Bullón. Estudios geográficos. Jul-dic 2002.

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