1. GRUPO “GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”
En 1808 las tropas de Napoleón ocuparon toda España, a excepción de Cádiz. Proclamó a José Bonaparte como nuevo rey de los españoles. El Levantamiento del 2 de Mayo del pueblo español ante la invasión de las tropas francesas, da comienzo a la Guerra de la Independencia. Los españoles contaron con el apoyo de Gran Bretaña, y finalmente las acciones militares del duque de Wellington obligaron la retirada de los franceses en 1813.
La primera parte del trabajo se centrará en el análisis de los mitos de esta guerra, desde las distintas denominaciones que se le ha dado en diferentes países (Guerra Imperial en Francia y Guerra Peninsular en Inglaterra), las conmemoraciones (como la oficialización de la fiesta del dos de mayo), y los personajes con “leyenda negra” como los mitos de Godoy y de Fernando VII.
La segunda parte del trabajo se ocupará del bando español y la tercera el bando francés. La estructura de ambas partes es similar, para facilitar su comparación.
El último punto estaría dedicado a la cultura, sociedad y literatura de la época. Con relación a la prensa escrita, la libertad de prensa se obtiene con las cortes de Cádiz, sus lectores pertenecerán principalmente a las clases altas y hay que destacar que Napoleón se sirvió de este medio como instrumento de control ideológico. También trata en esta parte el arte, la música y la literatura, destacando el teatro como instrumento propagandístico.
2. GRUPO “ISABEL II”
El reinado de Isabel II comienza convulso y termina convulso. Su comienzo está marcado por la Guerra Carlista, confrontación entre carlistas (conservadores) e isabelinos (liberales). Tras la victoria de los isabelinos y ante la minoría de edad de Isabel II, asume la regencia Maria Cristina (la madre de Isabel) y posteriormente Espartero. En este período se proclama la Constitución de 1845 y se pone en marcha la desamortización de Mendizábal.
En una segunda etapa moderada, Narváez proclama la nueva constitución de 1845 y firma un concordato con la Santa Sede.
Durante el Bienio progresista retoma el poder Espartero. Y la última etapa, conocida como la Unión Liberal, se caracteriza por la crisis del reinado motivada por la crisis económica europea y la desaparición de personajes clave en el reinado de Isabel II.
Hay que destacar que de las nueve constituciones españolas, cuatro “intentos” pertenecen a este período.
El apartado dedicado a la sociedad contempla la aparición de los primeros movimientos obreros; la literatura romántica tardía (Zorrilla y Bécquer) y la literatura realista (Emilia Pardo Bazán); la pintura estaría en una etapa de transición a la espera de las vanguardias; la principal característica de la arquitectura sería el eclecticismo; y por último las formas de diversión serían principalmente las tertulias, el teatro y los toros.
Los historiadores, destacando la figura de Modesto de la Fuente, quieren promover la visión de nación católica buscando paralelismos entre la naturaleza española y el paraíso bíblico, entre otros recursos.
Con relación a la economía, el crecimiento demográfico fue elevado, pero leve en comparación con Europa. La agricultura continuaba siendo la principal fuente de ingresos y la industria era todavía muy incipiente, se centraba principalmente en la metalurgia y los textiles. Se crean los bancos de misiones y un sistema monetario que da estabilidad a los precios. Se crean la red de carreteras y la ley del ferrocarril.
La conclusión de los compañeros sería, que si bien fue una etapa caótica, en cierta medida se inició la estructura del Estado Contemporáneo.
3. CUATRO TRISTES HISTORIAS
La primera parte del trabajo se ocupa del cine durante la Segunda República Española (1931-1939). La primera película sobre la república será “Fermín Galán” de Fernando Roldán; Benito Perojo será el gran comediante de la época; destacarían las figuras de Luis Buñuel y Florián Rey (cine comercial, impulsó la carrera de su mujer Impero Argentina); destacaría también el cine documental de la República que tendrían principalmente un fin pedagógico y propagandístico.
La segunda parte del trabajo se centra en el análisis de pancartas, cine, himnos y literatura durante la Guerra Civil Española (1939-1939). El cine era mayoritariamente propagandístico, de uno u otro bando. Los himnos que destacan son La Internacional y El himno de Riego. Y en literatura centrarán su análisis en la obra “Una noche en el Museo del Prado” de Rafael Alberti.
La tercera parte se centra en la etapa franquista (1939-1975). El cine destaca en este período como medio de control (NO- DO; “Raza” de Jaime de Andrade o Francisco Franco), o bien como medio de entretenimiento, destacando figuras como Joselito, Marisol, Alfredo Landa o Paco Martínez Soria. Aunque encontramos algunas excepciones que nos pueden mostrar mejor la realidad de esta época, como “Bienvenido Mister Marsall”, “Muerte de un ciclista” o “Plácido”.
La parte final está dedicada a la literatura argentina, se centra en la Generación del 37, Faustino Sarmiento (Argilópolis y Facundo o civilización y barbarie), José Hernández ( la novela gauchista de Martín Fierro), Rodolfo Fogwill y Manuel Gálvez.
4. GRUPO “CONQUISTA”
La colonización de América Latina se ve desde dos perspectivas, la europea donde se sigue empleando el término “descubrimiento” y la americana, donde se considera más correcto hablar de “encuentro”.
La primera parte del trabajo se centra en el perfil de los conquistadores. Generalmente eran hidalgos de la baja nobleza, cuyas principales motivaciones eran económicas. Las figuras destacadas fueron Colón, Cortés, Vasco de Gama, Solís y Magallanes.
La segunda parte se centra en la sociedad, tanto castellana como de las indias.
La tercera parte se centraría en la economía y en los efectos de la entrada de metales preciosos en Europa.
Finalmente la última parte se centra en la nueva organización del territorio americano, es decir, en el estudio de los virreinatos, las causas de su aparición, vinculada a la necesidad de ejercer más control sobre los gobiernos colegiados (muy caros y poco fiables), y la figura del Virrey.
5. REVOLUCIÓN E INDEPENDENCIA EN HISPANOAMÉRICA
La introducción del trabajo se centra en la lucha por la libertad, inherente al ser humano.
La primera parte se centra en el control económico y político de la metrópoli, los intentos de control por parte de la corona frente a la lucha de las colonias por la emancipación en este terreno. Existe un fuerte sentimiento nacionalista, inspirado en la independencia de los Estados Unidos y apoyado por los jesuitas que ya habían sido expulsados del continente. Las grandes potencias se disputan el comercio colonial y surgen las primeras sociedades secretas con un papel significativo en el proceso de independización.
La segunda parte del trabajo se centra en las primeras agitaciones revolucionarias, la declaración de 1879, Haití como la primera nación latinoamericana y la influencia de la crisis de la corona española en 1808. Los últimos países en independizarse fueron Perú, Bolivia y Paraguay.
La tercera parte se centra en la literatura de este período, destacando la figura de Andrés Bello, como poeta y gramático. El teatro se concentra en las grandes ciudades. La prensa de este período (Gaceta de Lima,…) muestra el sentimiento de emancipación. Y en la narrativa destacan Simón Bolívar, Fernández de Lizarri, la poesía de Esteban Echevarría y la gauchesca de José Hernández.
La última parte del trabajo se centra en los cambios y las permanencias. La formación de los nuevos estados, las repúblicas rioplatenses y las ideologías dominantes (liberalismo/conservadurismo; federalismo/ centralismo). El desarrollo del ferrocarril y la abolición de la esclavitud.
6. AMÉRICA LÁTINA BAJO CUATRO PARADOJAS
En nuestra exposición quisimos exponer las cuatro paradojas que rigen nuestro trabajo y la orientación que cada una le da a su paradoja en los tres países seleccionados (Chile, México y Venezuela). Al reunirnos para poner en común nuestros trabajos y sacar conclusiones nos dimos cuenta, por un lado, de lo interrelacionados que están nuestros temas, así cada una, de una o otra manera hemos necesitado la comprensión de las otras paradojas para dar coherencia a nuestro trabajo. La segunda conclusión es la complejidad y heterogeneidad del continente, ya que si bien la idea inicial era tomar estos tres países como representativos, somos conscientes de que es insuficiente y que, como siempre, la realidad es mucho más compleja.
No quiero extenderme más, sólo señalar que a pesar del gran esfuerzo que ha supuesto para todas este trabajo y la asignatura en general, estamos muy satisfechas de los resultados y que si algún compañero tiene interés en conocer más sobre el tema y leer nuestro trabajo que no dude en ponerse en contacto con nosotras a través del correo o del blog.
jueves, 28 de enero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Reunión grupal del día 20/01/2010
Esta última reunión del curso la hemos dedicado ha organizarnos con la exposición. Después de ver varias posibilidades hemos decidido que Julie, al no haber podido hacer la suya en el mes de diciembre, se encargará de exponer la primera parte de ésta, y María se ocupará de la parte final de la misma. Estela y Natalia nos darán un resumen de su trabajo que se ajuste al tiempo que tenemos.
En el resto de la clase hemos comentado los retoques finales del trabajo,referentes al formato y pequeños detalles que faltaban por incluir.
En el resto de la clase hemos comentado los retoques finales del trabajo,referentes al formato y pequeños detalles que faltaban por incluir.
LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA.
Al fallecer Alfonso XII en 1885, María Cristina ocupará el cargo de regente hasta 1902, momento en el que comienza a reinar Alfonso XIII.
Este gobierno, además de por la pérdida de las últimas colonias, estará caracterizado por la inestabilidad, debido al impulso que toman movimientos como el obrero y el anarquista, o el ascenso del capitalismo.
El desastre del 98 supuso para España no solo la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las Islas Marianas, sino también la pérdida por primera vez del poder ante una nación no europea, con muy poca tradición militar. Todo esto llevará a España a un proceso de revisionismo histórico y a una introspección colectiva, que generará movimientos como el regeneracionismo, que meditará sobre las causas de la decadencia en España, llegando Joaquín Costa a interpretar la derrota colonial como un componente del atraso del país, culpando de ello a la Restauración.
EL REINADO DE ALFONSO XIII.
En 1902 comienza a reinar Alfonso XIII. Ese mismo año hubo una gran crisis, que coincidirá también con una nueva generación de políticos y una lucha de poderes en ambos partidos. Entre estos nuevos políticos se encontrarían Maura, Romanones, Moret y Canalejas.
Sigue habiendo mucha estabilidad en los inicios del reinado de Alfonso XIII, y se llegarán a formar hasta once gobiernos.
En 1907 se creará la Ley de Reforma Electoral, que según Maura estaría destinada a acabar con el caciquismo, y en este sentido se dictará La Ley de Escuadra, y se crearán sindicatos agrarios, entre otras medidas.
Estas reformas harán que Maura gobierne con tranquilidad hasta 1908, pero en 1909 se produce la Semana Trágica y Maura se encuentra con una oposición de izquierdas, que protestará contra una de sus medidas, la Ley Antiterrorista, la cual permitía la expulsión de cualquiera que propagara ideas anarquistas.
A la tensión provocada por la Ley Antiterrorista hay que sumarle la generada por el reclutamiento para la Guerra de Marruecos, del que se libraban los más ricos utilizando su dinero.
Con la situación como estaba, en julio de 1909 la fuerzas de izquierda realizarán una fuerte campaña contra el gobierno. El 16 de ese mismo mes comienza una huelga general, iniciándose la Semana Trágica. El gobierno declara el Estado de Guerra. Cuando la insurrección es aplacada, se castigará duramente a sus participantes, llegando incluso algunos de ellos a ser ajusticiados.
Alfonso XIII encargará a Moret la formación de un nuevo gobierno, pero por la división del partido será sustituido por Canalejas, que será asesinado el 12 de noviembre de 1912 por un anarquista.
Es importante resaltar en este periodo la I Guerra Mundial y el papel que jugo España en ella. El país pudo aprovechar su posición neutral para dar suministro a las potencias, y con ello potenciar su industria. Esto produjo numerosos beneficios económicos, sin embargo estos no fueron distribuidos equitativamente, siendo esto un elemento más de conflictividad social. Cuando acaba la guerra, además, los sectores beneficiados se paran y se produce un problema de desempleo.
La inestabilidad sigue creciendo: con el triunfo de la Revolución Rusa en 1917 se comenzarán a movilizar las clases trabajadoras. Se producirá además descontento en el ejército, creándose el movimiento Juntista, y esta tensión se le sumarán las reivindicaciones autonomistas.
Otro punto conflictivo será el desatre de Annual en 1921. que producirá un gran impacto en la conciencia nacional. Debido a este desastre se ordenará una investigación que creará aún más malestar en el ejército.
Ese año de 1921 será asesinado el presidente Eduardo Dato, y en septiembre de 1923 se produce el Golpe de Estado del General Primo de Rivera.
DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA.
La Dictadura de Primo de Rivera se cruce en 1923, momento en el que los regímenes totalitarios experimentan un auge, como el de Mussolini en Italia.
La Dictadura consta de tres etapas:
-Directorio militar(1915-1923)
-Directorio civil(1925-1923)
-La “Dictablanda de Berenguer”(1930-1931)
El objetivo de Primo de Rivera era la regeneración y militarización de la vida pública. Esta regeneración se hará con dureza: se declarará el estado de guerra, cesarán las garantías constitucionales e incluso se cesará ya los gobernadores y se sustituirán por militares.
En la primera etapa se formará un directorio militar.
Los problemas más importantes a los que tendría que hacer frente la dictadura serían:
-La cuestión catalana, llegando incluso a prohibirse cantar el himno, “els segadors”, y
la bandera.
- Las alteraciones del orden público. Se declaró el Estado de Guerra hasta mayo de 1925. En este sentido se impulsarán también leyes duras contra las organizaciones obreras que provocarán incluso su clandestinidad.
-La guerra en Marruecos y el Desembarco de Alhucemas también serán motivo de conflictos, aunque dicha batalla se saldara con victoria.
En 1925 Primo de Rivera relajará toda esta tensión y dará entrada a civiles en el Gobierno, iniciándose el Directorio Civil. Durante este directorio se restaurará el Consejo de Ministros.
En estos años se hará una política paternalista encaminada a eliminar los conflictos sociales mediante la intervención del Estado. También el Estado creará nuevas empresas, y utilizará políticas proteccionistas en este sentido.
La Dictadura de Primo de Rivera tendrá también sus sectores de oposición: los republicanos y los estudiantes universitarios, además de determinados sectores del ejército, los comunistas y anarquistas y la casi totalidad de los intelectuales.
En junio de 1926 se produjo la llamada Noche de San Juán( la sanjuanada), producida por un conflicto artillero. El Cuerpo de Artillería se enfrentó al sistema de ascensos que había promovido Primo de Rivera, basado en los méritos y no solo en la antigüedad. El Rey trató de mediar pero Primo de Rivera amenazó con su dimisión finalmente cedió. Esto fue mal recibido por la Artillería, y provocó que un sector del ejército fuera prerrepublicano.
En 1926 y 1929 se producen también pronunciamientos republicanos. En 1930 Primo de Rivera dimite y pasa a ocupar el Gobierno Dámaso Berenguer, que da comienzo a la llamada “Dictablanda”.
Berenguer pretendía mantener el sistema, disminuyendo la presión. Sin embargo, los diferntes sectores de izquierdas se unen a través del Pacto de San Sebastián y crean un Comité Revolucionario, con el deseo de acabar con la Monarquía y la Dictadura. Parte del ejército se manifiesta también a favor de la República, que será proclamada en 1930 por Fermín Galán.
El 12 de abril de 1931 se celebran las elecciones municipales, con victoria republicana, y el 14 de abril de 1931 se proclama la II República Española.
Bibliografía: Colección Historia de España, nº 25. El reinado de Alfonso XIII. La modernización fallida.
Al fallecer Alfonso XII en 1885, María Cristina ocupará el cargo de regente hasta 1902, momento en el que comienza a reinar Alfonso XIII.
Este gobierno, además de por la pérdida de las últimas colonias, estará caracterizado por la inestabilidad, debido al impulso que toman movimientos como el obrero y el anarquista, o el ascenso del capitalismo.
El desastre del 98 supuso para España no solo la pérdida de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las Islas Marianas, sino también la pérdida por primera vez del poder ante una nación no europea, con muy poca tradición militar. Todo esto llevará a España a un proceso de revisionismo histórico y a una introspección colectiva, que generará movimientos como el regeneracionismo, que meditará sobre las causas de la decadencia en España, llegando Joaquín Costa a interpretar la derrota colonial como un componente del atraso del país, culpando de ello a la Restauración.
EL REINADO DE ALFONSO XIII.
En 1902 comienza a reinar Alfonso XIII. Ese mismo año hubo una gran crisis, que coincidirá también con una nueva generación de políticos y una lucha de poderes en ambos partidos. Entre estos nuevos políticos se encontrarían Maura, Romanones, Moret y Canalejas.
Sigue habiendo mucha estabilidad en los inicios del reinado de Alfonso XIII, y se llegarán a formar hasta once gobiernos.
En 1907 se creará la Ley de Reforma Electoral, que según Maura estaría destinada a acabar con el caciquismo, y en este sentido se dictará La Ley de Escuadra, y se crearán sindicatos agrarios, entre otras medidas.
Estas reformas harán que Maura gobierne con tranquilidad hasta 1908, pero en 1909 se produce la Semana Trágica y Maura se encuentra con una oposición de izquierdas, que protestará contra una de sus medidas, la Ley Antiterrorista, la cual permitía la expulsión de cualquiera que propagara ideas anarquistas.
A la tensión provocada por la Ley Antiterrorista hay que sumarle la generada por el reclutamiento para la Guerra de Marruecos, del que se libraban los más ricos utilizando su dinero.
Con la situación como estaba, en julio de 1909 la fuerzas de izquierda realizarán una fuerte campaña contra el gobierno. El 16 de ese mismo mes comienza una huelga general, iniciándose la Semana Trágica. El gobierno declara el Estado de Guerra. Cuando la insurrección es aplacada, se castigará duramente a sus participantes, llegando incluso algunos de ellos a ser ajusticiados.
Alfonso XIII encargará a Moret la formación de un nuevo gobierno, pero por la división del partido será sustituido por Canalejas, que será asesinado el 12 de noviembre de 1912 por un anarquista.
Es importante resaltar en este periodo la I Guerra Mundial y el papel que jugo España en ella. El país pudo aprovechar su posición neutral para dar suministro a las potencias, y con ello potenciar su industria. Esto produjo numerosos beneficios económicos, sin embargo estos no fueron distribuidos equitativamente, siendo esto un elemento más de conflictividad social. Cuando acaba la guerra, además, los sectores beneficiados se paran y se produce un problema de desempleo.
La inestabilidad sigue creciendo: con el triunfo de la Revolución Rusa en 1917 se comenzarán a movilizar las clases trabajadoras. Se producirá además descontento en el ejército, creándose el movimiento Juntista, y esta tensión se le sumarán las reivindicaciones autonomistas.
Otro punto conflictivo será el desatre de Annual en 1921. que producirá un gran impacto en la conciencia nacional. Debido a este desastre se ordenará una investigación que creará aún más malestar en el ejército.
Ese año de 1921 será asesinado el presidente Eduardo Dato, y en septiembre de 1923 se produce el Golpe de Estado del General Primo de Rivera.
DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA.
La Dictadura de Primo de Rivera se cruce en 1923, momento en el que los regímenes totalitarios experimentan un auge, como el de Mussolini en Italia.
La Dictadura consta de tres etapas:
-Directorio militar(1915-1923)
-Directorio civil(1925-1923)
-La “Dictablanda de Berenguer”(1930-1931)
El objetivo de Primo de Rivera era la regeneración y militarización de la vida pública. Esta regeneración se hará con dureza: se declarará el estado de guerra, cesarán las garantías constitucionales e incluso se cesará ya los gobernadores y se sustituirán por militares.
En la primera etapa se formará un directorio militar.
Los problemas más importantes a los que tendría que hacer frente la dictadura serían:
-La cuestión catalana, llegando incluso a prohibirse cantar el himno, “els segadors”, y
la bandera.
- Las alteraciones del orden público. Se declaró el Estado de Guerra hasta mayo de 1925. En este sentido se impulsarán también leyes duras contra las organizaciones obreras que provocarán incluso su clandestinidad.
-La guerra en Marruecos y el Desembarco de Alhucemas también serán motivo de conflictos, aunque dicha batalla se saldara con victoria.
En 1925 Primo de Rivera relajará toda esta tensión y dará entrada a civiles en el Gobierno, iniciándose el Directorio Civil. Durante este directorio se restaurará el Consejo de Ministros.
En estos años se hará una política paternalista encaminada a eliminar los conflictos sociales mediante la intervención del Estado. También el Estado creará nuevas empresas, y utilizará políticas proteccionistas en este sentido.
La Dictadura de Primo de Rivera tendrá también sus sectores de oposición: los republicanos y los estudiantes universitarios, además de determinados sectores del ejército, los comunistas y anarquistas y la casi totalidad de los intelectuales.
En junio de 1926 se produjo la llamada Noche de San Juán( la sanjuanada), producida por un conflicto artillero. El Cuerpo de Artillería se enfrentó al sistema de ascensos que había promovido Primo de Rivera, basado en los méritos y no solo en la antigüedad. El Rey trató de mediar pero Primo de Rivera amenazó con su dimisión finalmente cedió. Esto fue mal recibido por la Artillería, y provocó que un sector del ejército fuera prerrepublicano.
En 1926 y 1929 se producen también pronunciamientos republicanos. En 1930 Primo de Rivera dimite y pasa a ocupar el Gobierno Dámaso Berenguer, que da comienzo a la llamada “Dictablanda”.
Berenguer pretendía mantener el sistema, disminuyendo la presión. Sin embargo, los diferntes sectores de izquierdas se unen a través del Pacto de San Sebastián y crean un Comité Revolucionario, con el deseo de acabar con la Monarquía y la Dictadura. Parte del ejército se manifiesta también a favor de la República, que será proclamada en 1930 por Fermín Galán.
El 12 de abril de 1931 se celebran las elecciones municipales, con victoria republicana, y el 14 de abril de 1931 se proclama la II República Española.
Bibliografía: Colección Historia de España, nº 25. El reinado de Alfonso XIII. La modernización fallida.
LOS FUNDAMENTOS DE LA RESTAURACIÓN.
El sistema de la Restauración, ideado por Cánovas del Castillo, fue un régimen político muy estable que estuvo vigente desde 1875 hasta 1923. El proyecto de Cánovas trataba de buscar la estabilidad, y para ello trata de restaurar un conjunto de elementos que consideraba vitales para ello. Estos serían:
-La Monarquía, la Constitución, el parlamentarismo(no democrático)
-El respeto a la propiedad privada.
-El alejamiento del ejército de la vida política.
-El centralismo. Madrid sería el centro de toda la política.
-El sistema bipartidista: el Partido Conservador y el Partido Liberal se alternarían en el poder.
Los apoyos sociales a la Restauración fueron la burguesía, la Iglesia y los mandos políticos, pues a todos ellos les beneficiaba ese sistema.
La Restauración es un sistema más bien conservador: permitía un juego de partidos, sin embargo, este modelo parlamentario no llega a toda la población.
LA CONSTITUCIÓN DE 1876.
La Constitución de 1876 refleja el espíritu de Cánovas y está influenciada por el modelo británico, y es además muy ecléptica, pues tenía que resultar asumible por todas las fuerzas políticas, para que cuando cada partido llegara al poder pudiera emplearla según sus ideales. En ella, de hecho, se puede apreciar el consenso que existía de estabilidad, y esa fue una de las claves de su duración.
El texto es una síntesis de las constituciones de 1845 1869, moderada y democrática respectivamente. Establece igual que éstas, un modelo unitario y centralista de Estado.
Según la Constitución de 1876, el poder no recae en la nación sino en las Cortes y el Rey, y este espíritu será el que promueva una legislación restrictiva en cuanto a los derechos individuales.
El Rey, las Cortes y el gobierno son los tres órganos principales de la Monarquía Parlamentaria:
- El Rey en una entidad inviolable, con potestad compartida por las Cortes para reglamentar, promulgar y ejecutar las leyes. También podía designar ministros y, como ocurre en la actualidad, era el mando supremo del ejército.
- Las Cortes tenían dos Cámaras: El Senado y el Congreso. En el primero los senadores podían ser vitalicios (por derecho propio o nombrados por la Corona) o electos, por un periodo de 5 años. El Congreso sin embargo tenía un carácter electivo, aunque la norma era elástica y podía permitir tanto el sufragio universal como el censitario.
- El Gobierno presentaba, previamente consensuado con el Rey, la lista de Ministros. En la práctica, tanto el Jefe de Gobierno como un ministro debía necesitaba contar con la confianza del rey.
Uno de los aspectos más polémicos es el relacionado con el problema religioso, muy debatido. En el artículo 11 se implanta la religión católica como religión del Estado, pero se establece la tolerancia para las demás religiones, a las que se les permitía el culto privado. Esto puso fin a las dificultades de las comunidades protestantes en España y resolvió numerosos conflictos en cuanto a la política exterior.
CACIQUISMO
Es importante saber que en el sistema de la Restauración la realidad política era muy diferente de lo escrito, y el cuerpo electoral no decidía quien gobernaba pues la elecciones eran inducidas por el Gobierno a través del Caciquismo.
El Caciquismo funcionaba de la siguiente manera:
- El Rey designa un Jefe de Gobierno, que le propone una lista de Ministros, y éstos se encargan de fabricar las elecciones.
- El Ministro de Gobernación se ponía en contacto con los notables (oligarquías y locales) y ellos manipulaban las elecciones para sacar los resultados deseados, e incluso, llegado el caso, se encargaban de falsificar los resultados.
La consecuencia de todo este sistema es que ambos partidos estaban constituidos por notables, eran parlamentarios, y tenían sus asociaciones con los líderes locales. No representaban, por tanto, a las clases trabajadoras del país. Por otro lado, es sistema pudo ser estable porque trabajaba por los intereses de sus dirigentes.
Bibliografía: Colección Historia de España,
nº25, La Restauración, 1875-1902. Alfonso XII y la regencia de María Cristina.
El sistema de la Restauración, ideado por Cánovas del Castillo, fue un régimen político muy estable que estuvo vigente desde 1875 hasta 1923. El proyecto de Cánovas trataba de buscar la estabilidad, y para ello trata de restaurar un conjunto de elementos que consideraba vitales para ello. Estos serían:
-La Monarquía, la Constitución, el parlamentarismo(no democrático)
-El respeto a la propiedad privada.
-El alejamiento del ejército de la vida política.
-El centralismo. Madrid sería el centro de toda la política.
-El sistema bipartidista: el Partido Conservador y el Partido Liberal se alternarían en el poder.
Los apoyos sociales a la Restauración fueron la burguesía, la Iglesia y los mandos políticos, pues a todos ellos les beneficiaba ese sistema.
La Restauración es un sistema más bien conservador: permitía un juego de partidos, sin embargo, este modelo parlamentario no llega a toda la población.
LA CONSTITUCIÓN DE 1876.
La Constitución de 1876 refleja el espíritu de Cánovas y está influenciada por el modelo británico, y es además muy ecléptica, pues tenía que resultar asumible por todas las fuerzas políticas, para que cuando cada partido llegara al poder pudiera emplearla según sus ideales. En ella, de hecho, se puede apreciar el consenso que existía de estabilidad, y esa fue una de las claves de su duración.
El texto es una síntesis de las constituciones de 1845 1869, moderada y democrática respectivamente. Establece igual que éstas, un modelo unitario y centralista de Estado.
Según la Constitución de 1876, el poder no recae en la nación sino en las Cortes y el Rey, y este espíritu será el que promueva una legislación restrictiva en cuanto a los derechos individuales.
El Rey, las Cortes y el gobierno son los tres órganos principales de la Monarquía Parlamentaria:
- El Rey en una entidad inviolable, con potestad compartida por las Cortes para reglamentar, promulgar y ejecutar las leyes. También podía designar ministros y, como ocurre en la actualidad, era el mando supremo del ejército.
- Las Cortes tenían dos Cámaras: El Senado y el Congreso. En el primero los senadores podían ser vitalicios (por derecho propio o nombrados por la Corona) o electos, por un periodo de 5 años. El Congreso sin embargo tenía un carácter electivo, aunque la norma era elástica y podía permitir tanto el sufragio universal como el censitario.
- El Gobierno presentaba, previamente consensuado con el Rey, la lista de Ministros. En la práctica, tanto el Jefe de Gobierno como un ministro debía necesitaba contar con la confianza del rey.
Uno de los aspectos más polémicos es el relacionado con el problema religioso, muy debatido. En el artículo 11 se implanta la religión católica como religión del Estado, pero se establece la tolerancia para las demás religiones, a las que se les permitía el culto privado. Esto puso fin a las dificultades de las comunidades protestantes en España y resolvió numerosos conflictos en cuanto a la política exterior.
CACIQUISMO
Es importante saber que en el sistema de la Restauración la realidad política era muy diferente de lo escrito, y el cuerpo electoral no decidía quien gobernaba pues la elecciones eran inducidas por el Gobierno a través del Caciquismo.
El Caciquismo funcionaba de la siguiente manera:
- El Rey designa un Jefe de Gobierno, que le propone una lista de Ministros, y éstos se encargan de fabricar las elecciones.
- El Ministro de Gobernación se ponía en contacto con los notables (oligarquías y locales) y ellos manipulaban las elecciones para sacar los resultados deseados, e incluso, llegado el caso, se encargaban de falsificar los resultados.
La consecuencia de todo este sistema es que ambos partidos estaban constituidos por notables, eran parlamentarios, y tenían sus asociaciones con los líderes locales. No representaban, por tanto, a las clases trabajadoras del país. Por otro lado, es sistema pudo ser estable porque trabajaba por los intereses de sus dirigentes.
Bibliografía: Colección Historia de España,
nº25, La Restauración, 1875-1902. Alfonso XII y la regencia de María Cristina.
martes, 19 de enero de 2010
Memoria de 13/01/10
El miercoles estabamos terminando nuestros trabajos para poder reunirse el sábado y terminarlo.Estela ha dividido su trabajo en 2 partes: la transición demográfica y la independencia e indigenismo. En cada parte trata los 3 países. En la primera parte se pregunta qué es la transición demográfica, qué factores la influyen, qué fases hay, etc.
En la segunda parte nos dá una definición de los pueblos inígenos y habla entre otras cosas del problema de la tierra.
Natalia desarrolla primeramente una perspectiva general (el Panorama actual de pobreza y desigualdad, los factores para el estudio de la desigualdad, los objetivos de desarrollo del milenio y la relación entre gobernalidad y desigualdad social) y después va país por país.
María nos dá un desarrollo cronológico de la história de la economía, la industrialización y el comercio por país, igual que yo de la violencia política, enfocando algunas partes (Pinochet, Chavez, Porfirio Díaz) más que otros.
El trabajo lo hemos terminado juntas el sábado, sólo falta unificar el estilo, pero el resumen, la introducción y la conclusión estan escritas.
En la segunda parte nos dá una definición de los pueblos inígenos y habla entre otras cosas del problema de la tierra.
Natalia desarrolla primeramente una perspectiva general (el Panorama actual de pobreza y desigualdad, los factores para el estudio de la desigualdad, los objetivos de desarrollo del milenio y la relación entre gobernalidad y desigualdad social) y después va país por país.
María nos dá un desarrollo cronológico de la história de la economía, la industrialización y el comercio por país, igual que yo de la violencia política, enfocando algunas partes (Pinochet, Chavez, Porfirio Díaz) más que otros.
El trabajo lo hemos terminado juntas el sábado, sólo falta unificar el estilo, pero el resumen, la introducción y la conclusión estan escritas.
2. Del Sexenio Revolucionario (1868) a la Restauración (1875)
Algunos consideran La Revolución de 1868 más bien un golpe de Estado, otros lo formulan diciendo que se inició con un pronunciamiento militar pero que obtuvo el carácter de revolución un poco más tarde. La Revolución fue organizada, dirigida y controlada por la pequeña y media burguesía, la clase media, pero fueron apoyadas por el bajo pueblo. Así se convirtió en una revolución de masa popular.Mientras la clase media se sentía amenazada por la inestabilidad política y la crisis económica, las clases populares se encontraban en una crisis social.
Politicamente, durante el Reinado de Isabel II, habían dos partidos que se oponían: los moderados, que apoyaron a Isabel II y los progresistas, la oposición de la reina.
Más o menos en 1854 nació el partido demócrata, con un programa que requiere una estricta soberanía nacional, los derechos del hombre ‘indiscutibles, inalienables, imprescindibles e ilegislables’ y el sufragio universal.
Provinente de los EEUU, la crisis económica se extiende en todo el mundo, creando ‘la crisis internacional de 1866’.
La crisis social en España deriva de la primera parte del siglo XIX. España era un país agrícola con falta de oferta de trabajo. Se suma a esto que los campesinos eran una proletariado sin recursos ni derechos, dominados por la alta burguesía y la aristocracia. En el siglo XIX habían pequeñas revueltas campesinas pero nunca han podido extenderse a una revolución por la ausensia de los otros factores fundamentales para llegar a una revolución; una crisis política y una crisis económica.
El descontento proveniente de éstas tres crisis, ha unido a la clase media con la clase popular y ha dado lugar a la Revolución de 1868.
La Revolución comenzó con un pronunciamiento naval en Cádiz y en todos las cuidades fueron nombradas Juntas provicionales revolucionarias. Estas Juntas instalaron los principios fundamentales del programa demócrata. Cuando los revolucionarios toman Madrid, se exila la reina Isabel II a Francia. La Monarquía de Isabel II fue sustituida por un Gobierno provisional.
Este Gobierno constituyo la Constitución de 1869 que recogía los principios fundamentales de la Revolución anterior. La nueva Constitución era de carácter liberalista radical y reconocía por la primera vez la libertad religiosa. También partía de un principio monárquico, con el cual los republicanos no estaban de acuerdo. Empezaron a organizar manifestaciones violentas. El Gobierno provisional tuvo que represar estas manifestaciones y instaló una ley, que fue aprobada, para declarar el estado de guerra antes estas sublevaciones republicanas.
Juan Prim, un revolucionario y líder de la izquierda progresista reprimió los republicanos y restableció la tranquilidad.
La búsqueda del nuevo rey se acaba con la encuentra de Amadeo de Saboya, duque de Aosta.Y en 1870, justó al venir de Amadeo I de Italia a España, el más capaz de los líderes revolucionarios, el general Juan Prim, fue asesinato.
El nuevo rey Amadeo se esforzó para hacer funcionar la nueva Monarquía pero aunque tenía buena voluntad y un gran sentido común, los problemas que tenía que enfrentar le superaban.
El régimen se encontró en una crisis, caracterizada por sublevaciones republicanas, la guerra de cuba y las insurrecciones carlistas, que se desemboca en la tercera guerra carlista.
Los Carlistas tenían muchos críticos sobre la Monarquía de Amadeo y la sociedad contemporánea y deseaban regresar al Antiguo Régimen, con la restauración de la Monarquía borbónica.
Amadeo I, que no sabía cómo superar los problemas y que no veía ninguna escapatoria, decidió abdicar en 1873 y así proclamó España la Primera República. Esta República sólo estaba en funcionamiento de 1873 hasta finales de 1874 y era un período de caos y contradicciones. Además Sólo fue reconocida por EEUU y algunos otros países. Pero ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania quería reconocer la República federal.
La tercera guerra carlista que empezó en 1872 vió con la abdicación de Amadeo en 1873 la posibilidad de hacer volver don Carlos a España y la guerra se fortalezió.
Sin embargo, dos años más tarde Alfonso XII era proclamado rey de la Restauración borbónica y finalizó la guerra carlista poniéndose al frente de sus tropas y al ver de esta ofensiva, don Carlos se exilió a Francia con sus tropas.
Fuentes: Vilches García, Jorge (1998) “Castelar y la república posible. El republicanismo del Sexenio Revolucionario, 1868-1874”, Revista de estudios políticos, n°99, pp. 133-159
Serrano García, Rafael (1985) “El federalismo castellano durante el Sexenio Revolucionario”, Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, n° 5, pp. 253-266
De Castro Antolín, Mariano L. (2003) “La Revolución de 1868 y la Guinea española”, Cuadernos de historia contemporánea, n° extra 1, pp. 191-204
González Segarra, Sebastián “Villacarrillo: la Revolución de 1868 a través de las actas capitulares”, Isla de Arriarán: revista cultural y científica, n° 14, pp. 49-64
Politicamente, durante el Reinado de Isabel II, habían dos partidos que se oponían: los moderados, que apoyaron a Isabel II y los progresistas, la oposición de la reina.
Más o menos en 1854 nació el partido demócrata, con un programa que requiere una estricta soberanía nacional, los derechos del hombre ‘indiscutibles, inalienables, imprescindibles e ilegislables’ y el sufragio universal.
Provinente de los EEUU, la crisis económica se extiende en todo el mundo, creando ‘la crisis internacional de 1866’.
La crisis social en España deriva de la primera parte del siglo XIX. España era un país agrícola con falta de oferta de trabajo. Se suma a esto que los campesinos eran una proletariado sin recursos ni derechos, dominados por la alta burguesía y la aristocracia. En el siglo XIX habían pequeñas revueltas campesinas pero nunca han podido extenderse a una revolución por la ausensia de los otros factores fundamentales para llegar a una revolución; una crisis política y una crisis económica.
El descontento proveniente de éstas tres crisis, ha unido a la clase media con la clase popular y ha dado lugar a la Revolución de 1868.
La Revolución comenzó con un pronunciamiento naval en Cádiz y en todos las cuidades fueron nombradas Juntas provicionales revolucionarias. Estas Juntas instalaron los principios fundamentales del programa demócrata. Cuando los revolucionarios toman Madrid, se exila la reina Isabel II a Francia. La Monarquía de Isabel II fue sustituida por un Gobierno provisional.
Este Gobierno constituyo la Constitución de 1869 que recogía los principios fundamentales de la Revolución anterior. La nueva Constitución era de carácter liberalista radical y reconocía por la primera vez la libertad religiosa. También partía de un principio monárquico, con el cual los republicanos no estaban de acuerdo. Empezaron a organizar manifestaciones violentas. El Gobierno provisional tuvo que represar estas manifestaciones y instaló una ley, que fue aprobada, para declarar el estado de guerra antes estas sublevaciones republicanas.
Juan Prim, un revolucionario y líder de la izquierda progresista reprimió los republicanos y restableció la tranquilidad.
La búsqueda del nuevo rey se acaba con la encuentra de Amadeo de Saboya, duque de Aosta.Y en 1870, justó al venir de Amadeo I de Italia a España, el más capaz de los líderes revolucionarios, el general Juan Prim, fue asesinato.
El nuevo rey Amadeo se esforzó para hacer funcionar la nueva Monarquía pero aunque tenía buena voluntad y un gran sentido común, los problemas que tenía que enfrentar le superaban.
El régimen se encontró en una crisis, caracterizada por sublevaciones republicanas, la guerra de cuba y las insurrecciones carlistas, que se desemboca en la tercera guerra carlista.
Los Carlistas tenían muchos críticos sobre la Monarquía de Amadeo y la sociedad contemporánea y deseaban regresar al Antiguo Régimen, con la restauración de la Monarquía borbónica.
Amadeo I, que no sabía cómo superar los problemas y que no veía ninguna escapatoria, decidió abdicar en 1873 y así proclamó España la Primera República. Esta República sólo estaba en funcionamiento de 1873 hasta finales de 1874 y era un período de caos y contradicciones. Además Sólo fue reconocida por EEUU y algunos otros países. Pero ni Francia, ni Inglaterra, ni Alemania quería reconocer la República federal.
La tercera guerra carlista que empezó en 1872 vió con la abdicación de Amadeo en 1873 la posibilidad de hacer volver don Carlos a España y la guerra se fortalezió.
Sin embargo, dos años más tarde Alfonso XII era proclamado rey de la Restauración borbónica y finalizó la guerra carlista poniéndose al frente de sus tropas y al ver de esta ofensiva, don Carlos se exilió a Francia con sus tropas.
Fuentes: Vilches García, Jorge (1998) “Castelar y la república posible. El republicanismo del Sexenio Revolucionario, 1868-1874”, Revista de estudios políticos, n°99, pp. 133-159
Serrano García, Rafael (1985) “El federalismo castellano durante el Sexenio Revolucionario”, Investigaciones históricas: Época moderna y contemporánea, n° 5, pp. 253-266
De Castro Antolín, Mariano L. (2003) “La Revolución de 1868 y la Guinea española”, Cuadernos de historia contemporánea, n° extra 1, pp. 191-204
González Segarra, Sebastián “Villacarrillo: la Revolución de 1868 a través de las actas capitulares”, Isla de Arriarán: revista cultural y científica, n° 14, pp. 49-64
1. Preámbulo: Problemas de España en la Edad Contemporánea
Los 4 pricipales elementos de conflicto que han definido la historia de España son el enfrentamiento ideológico, el problema de la tierra, el conflicto geográfico y económico y los pronunciamientos militares. El primer elemento es un tema muy actual que tiene raíces en en siglo XVIII.
El segundo elemento ya existe desde el Antiguo Régimen. España ha vivido una división de la tierra muy desigual y toda reformación de esta ha tenido una oposición fuerte de los latifundistas a quien les gusta ese desequilibrio. Las revoluciones no han logrado cambios, y la redistribución de la tierra por Carlos III ha sido un fracaso, lo que ha llevado los campesinos a sublevarse.
El tercer elemento surge de las desigualdades económicas y sociales entre centro y periferia.
Y por último la utilización del ejercito y a la violencia para lograr objetivos políticos siempre ha sido algo ‘normal’ en los siglos XIX y XX.
El segundo elemento ya existe desde el Antiguo Régimen. España ha vivido una división de la tierra muy desigual y toda reformación de esta ha tenido una oposición fuerte de los latifundistas a quien les gusta ese desequilibrio. Las revoluciones no han logrado cambios, y la redistribución de la tierra por Carlos III ha sido un fracaso, lo que ha llevado los campesinos a sublevarse.
El tercer elemento surge de las desigualdades económicas y sociales entre centro y periferia.
Y por último la utilización del ejercito y a la violencia para lograr objetivos políticos siempre ha sido algo ‘normal’ en los siglos XIX y XX.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
CARLOS III
BIOGRAFÍA Y PERSONALIDAD DEL MONARCA
El 20 de enero de 1716, entre las tres y las cuatro de la madrugada, en el viejo, inmenso y destartalado Alcázar, nacía el niño que con el paso de los años iba a ser investido como rey de España con el nombre de Carlos III. Fruto del matrimonio de Felipe V con su segunda esposa, la parmesana Isabel de Farnesio, mujer de fuerte personalidad y opinión política propia, el nuevo infante venía al mundo con pocas posibilidades de ser proclamado rey de la vasta Monarquía hispana. Su infancia transcurrió dentro de los cánones establecidos por la familia real española para la educación de los infantes. Hasta la edad de los siete años fue confiado al cuidado de las mujeres, siendo su aya la experimentada María Antonia de Salcedo, persona a la que siempre guardó gratamente en su recuerdo. Después tomaron el relevo los hombres, comandados por el duque de San Pedro y un total de catorce personas que iban a conformar el cuarto del infante. El niño "muy rubio, hermoso y blanco" del que nos habla su primer biógrafo coetáneo, el conde de Fernán Núñez, gozó durante su primera infancia de buena salud, amplios cuidados y una enseñanza rutinaria dentro de lo que se estilaba en la corte española. Además de las primeras letras, Carlos recibiría una educación variada propia de quien el día de mañana podía ser un futuro gobernante. Así, la formación religiosa, humanística, idiomática, militar y técnica se combinaría durante años con la cortesana del baile, la música o la equitación para ir forjando la personalidad de un joven de buen y mesurado carácter, solícito a las sugerencias paternas y educado en la convicción de la evidente supremacía de la religión católica. También fue en su más tierna infancia cuando Carlos se aficionó a la caza y a la pesca, pasiones, especialmente la primera, que nunca abandonaría a lo largo de su vida.
Pronto el infante Carlos empezó a entrar en los planes de la diplomacia española y en las cábalas de Isabel de Farnesio, estas últimas destinadas a dar a su primogénito una posición acorde con su rango real. (…)Tras numerosas vicisitudes bélicas y diplomáticas en el complicado cuadro europeo, se presentó la ocasión propicia para que Carlos pudiera alcanzar un sillón de mando en Italia. La misma tuvo lugar con la muerte sin descendencia, en 1731, del duque Antonio de Farnesio, precisamente el día en que Carlos cumplía quince años, lo que propició que el joven infante fuera encauzado hacia los caminos de Italia. Primero se asentaría en los pequeños pero históricos ducados de Toscana, Parma, Plasencia, donde permanecería muy poco tiempo, pues los acontecimientos bélicos derivados de la cuestión sucesoria de Polonia lo condujeron finalmente a ser proclamado rey de las Dos Sicilias el 3 de julio de 1735 en Palermo, contando tan solo con diecinueve años de edad.
Nápoles no fue para Carlos un destino intermedio en espera del gran reino de España. Allí vivió un cuarto de siglo, allí emprendió una política reformista en un complicado país dominado por las clases privilegiadas y allí constituyó, con su amada esposa María Amalia, una familia numerosa de trece hijos, siete mujeres y seis varones. Durante su reinado napolitano, Carlos configuró definitivamente su carácter y su modelo de reinar, siempre ayudado por su consejero personal Bernardo Tanucci y siempre tutelado por sus padres desde Madrid. En términos generales aprendió a ser un rey moderado en la acción de gobierno, un soberano que supo animar una política reformista que sin acabar con todos los problemas que sufría el abigarrado pueblo napolitano y sin menoscabar los poderes esenciales de la nobleza, al menos sí consiguió que el reino se consolidara como tal, que fuera cada vez más italiano y que tuviera una cierta consideración en el concierto internacional.
Cuando ya pensaba que su destino último era Nápoles, la muerte sin descendencia de su hermanastro Fernando VI lo condujo de vuelta a su patria de nacimiento.
Fragmento de la Biografía de Carlos III, por Roberto Fernández Díaz, Catedrático de Historia Moderna (Universidad de Lleida), en: www.cervantesvirtual.com/historia/monarquia/carlos3.shtml
El reinado de Carlos III ha sido tradicionalmente considerado como el más acabado ejemplo de reformismo ilustrado español, y la mayoría de los historiadores ha elogiado su figura y su obra de gobierno, hasta el extremo de haberse convertido en un tópico hablar del “gran rey Carlos III” o del “mejor alcalde de Madrid”.
En los últimos años, está visión está siendo revisada; sin negar al Rey una serie de bondades tales como su prudencia, su habilidad y honradez tanto en el ámbito político como en el familiar o su sabia capacidad para escoger a colaboradores eficaces, no es menos cierto que Carlos III es el más claro ejemplo de la doctrina política del despotismo. Palabras suyas son: "quien critica los actos de gobierno comete un delito, aunque tenga razón". Era un soberano del despotismo ilustrado. Su propia relación con Madrid es compleja, mientras varios de los monumentos más simbólicos y representativos de la capital fueron erigidos durante su reinado, él trató de vivir en los Sitios Reales de los alrededores y no en el Palacio Nuevo (el Palacio de Oriente).
Su imagen se beneficia particularmente del hecho de que su muerte se produjo en diciembre de 1788, en las vísperas del gran cataclismo que, para las monarquías europeas, significó el proceso revolucionario que se simboliza en el julio parisino de 1789.
POLÍTICA INTERIOR: LOS MINISTROS
En el orden político, Carlos III supo rodearse de colaboradores fieles, inteligentes, capaces y trabajadores, la mayoría de los cuales se mantuvieron en el poder por largo tiempo. Los más importantes fueron:
- Ricardo Wall (secretario de Estado durante 4 años)
- Conde de Aranda ( 7 años Presidente del Consejo de Castilla)
- Marqués de Esquilache (7 años)
- Jerónimo de Grimaldi (13 años)
- Floridablanca (13 años)
- Campomanes (6 años Presidente del Consejo de Hacienda), de quien destaca su faceta intelectual.
- Manuel de Roda ( más de 15 años ministro de Gracia y Justicia)
Su importancia fue tal que algunos autores más que de absolutismo regio hablan de "absolutismo de los ministros". Domínguez Ortiz, en su libro Carlos III y la España de la Ilustración, resume el proceso en estos términos:
<<…la despersonalización de la Monarquía había avanzado lo suficiente como para que las carencias personales de un rey no influyeran demasiado en las tareas de gobierno. Lentamente se estaba verificando el paso de un gobierno personal a un Estado impersonal con órganos propios, que aseguraba la continuidad a través de los avatares personales (…). El Estado (durante la crisis de 1758-59 en que Fernando VI estaba loco y no podía reinar) era ya una maquinaria, reducida, pero de gran perfección, capaz de marchar por sí sola. El absolutismo regio era en la práctica el absolutismo de los ministros. De esta manera, silenciosamente, se estaba preparando el tránsito del Rey absoluto al Estado absoluto, en el que el rey sería más bien una instancia suprema y una garantía de continuidad que un órgano directo de gobierno>>.
Para conocer bien el reinado de Carlos III resulta indispensable estudiar la figura y la obra de los ministros y sus equipos de gobierno.
En ese momento histórico pugnan dos conceptos antagónicos; la teoría oficial habla de la delegación directa de la soberanía en el rey por parte divina (Carlos III por la gracia de Dios), pero en realidad, los ilustrados empezaban a preguntarse y a cuestionar esta teoría. Aunque bien es cierto que éstos se protegieron bajo el manto de un despotismo monárquico en el que no creían para llevar a cabo su política reformadora a cambio no transgredir el concepto de la soberanía de carácter divino. Uno de los políticos del período escribió estas reveladoras palabras:
"para el logro de las grandes cosas es necesario aprovecharnos hasta el fanatismo de los hombres. En nuestro populacho está tan válido aquello de que el rey es señor absoluto de la vida, las haciendas y el honor, que el ponerlo en duda se tiene por especie de sacrilegio, y de aquí el nervio principal de la reforma. Yo bien sé que el poder omnímodo del monarca expone la monarquía a los males más terribles, pero también conozco que los males envejecidos de la nuestra sólo pueden ser curados por el poder omnímodo…"
León de Arroyal en las Cartas al conde de Lerena.
En resumen, la política llevada a cabo durante el reinado de Carlos III obedece a la decisión de un pequeño conjunto de altos dignatarios que, contando con el apoyo del rey, gobiernan desde las Secretarías de Despacho y desde el Consejo de Castilla la Monarquía Española y sus inmensos espacios coloniales, que alcanzan en esos años la mayor extensión lograda hasta entonces por imperio alguno.
LAS ETAPAS DEL REINADO
Me parece interesante señalar, como lo hace Alfredo Floristán en Historia de España en la Edad Moderna, las diversas etapas que se pueden diferenciar en este reinado de casi treinta años de duración.
Entre 1759 y 1766, la etapa de las reformas precipitadas, estuvo ejemplarizada por el marqués de Esquilache, uno de los varios colaboradores italianos que lo acompañaron desde Nápoles. Terminó bruscamente con los graves sucesos de la primavera de 1766 y con la llegada a la cúspide del gobierno del conde Aranda, grande España y capitán general. Entre 1773 y 1776 el personaje más significativo en la Corte es el secretario de Estado Jerónimo Grimaldi, víctima política y cabeza de turco del fracaso que sufrieron las tropas españolas en Argel. La crisis se solucionó con la llegada a la secretaría de Estado de don José Moñino, conde de Floridablanca, y que permanecerá en ese cargo durante lo que quedaba de reinado.
PRIMERAS REFORMAS
En la primera etapa del reinado, Carlos III contará con la colaboración de Esquilache, con quien ya había trabajado en Nápoles, a quien nombrará secretario de Hacienda y Guerra del primer equipo de gobierno. Algunas de sus reformas son éstas:
- Esquilache y su equipo trató de revitalizar el proyecto ensenadista de reforma fiscal y se creó una renovada Junta del Catastro.
- Importó de Italia la lotería en 1763. Esta primera lotería española (llamada la “beneficiata”) serviría para mantener obras asistenciales.
- Creó un Montepío Militar en 1761, especie de seguridad social para los soldados y sus viudas y huérfanos, y que responde a la idea que está naciendo en este siglo y que prima el concepto de beneficencia sobre el de caridad.
- Inició una política de mejora de las infraestructuras urbanas, empezando por la villa de Madrid. Creó un moderno alumbrado, el alcantarillado y un sistema de desagües.
- Se dictaron medidas de corrección de costumbres y vestimenta, que trataban de evitar una forma de vestir que facilitara a los delincuentes ocultar sus armas.
- Dedicó un notable esfuerzo a reorganizar los temas militares, en lo que se refiere a los reclutamientos o a la creación de centros de formación de oficiales. Así, destaca la apertura del Real Colegio de Artillería de Segovia (1764).
- En cuanto a la política agraria, se tomaron una serie de medidas de carácter antiproteccionista que culminaron con la publicación del decreto que abolía la tasa del trigo y permitía su libre circulación.
Algunas de estas reformas, pero sobre todo la que abolía la tasa del trigo, fueron promovidas con poco tacto y en mal momento. La inoportunidad de esta última medida se debe a que en los primeros años de la década de los sesenta se venían dando malas cosechas y sequías, y los precios del trigo subían desde 1761. Y apareció el hambre. Se importó grano de Sicilia, como se hacía desde siglos atrás, pero en esta ocasión los propietarios españoles acusaron a Esquilache, siciliano, de querer aprovecharse del hambre de los españoles. Se estaba gestando la gran conmoción que afectó a media España, los "motines de primavera de 1766" o "motines contra Esquilache".
Aunque se interpretado este motín como organizado por algunos nobles y por los jesuitas, contrarios a las reformas, que indujeron al pueblo de Madrid a manifestarse por las calles, en los últimos años se ha abierto una nueva línea de interpretación (a partir de los trabajos de Pierre Vilar) que considera que fue un típico “motín de subsistencias”. Es decir, el pueblo, cuando tiene hambre, no necesita ser inducido por nadie para salir violentamente a la calle y exigir alimentos y atacar a quienes considera responsables de la escasez de la comida y de sus males cotidianos. En todo caso, tratarían de ser utilizados esos motines espontáneos, una vez en marcha, por los grupos privilegiados que aprovechan la coyuntura en su beneficio.
Los motines de primavera de 1766
El 23 de marzo de 1766 una gran multitud de gentes de Madrid se enfrenta a las guardias walonas (los cuerpos de policía son una creación del liberalismo del siglo XIX por lo que en el Antiguo Régimen, eran los soldados quienes actuaban en los disturbios callejeros). La chispa inicial estalló en la plaza de Antón Martín, el Domingo de Ramos a mediodía, cuando varios sastres se disponían a hacer cumplir la orden publicada el 10 de marzo anterior y que advertía de la obligación de llevar sombrero de tres picos y capa recortada. Algunos paisanos se enfrentaron a los sastres a sus escoltas y la pugna derivó en una algarada multitudinaria, que apedreó el palacio de Esquilache. El lunes siguiente se agravó el motín. En las refriegas mueren varias decenas de personas y son atacados palacios de otros colaboradores italianos del rey (Grimaldi y Sabatini) y del gobernador del Consejo y del corregidor, al tiempo que una vociferante multitud derriba las nuevas farolas que iluminaban Madrid y se encamina hacia el Palacio Real. Exigen que el Rey destituya a Esquilache, ordene la bajada del precio del pan y que “cada uno vista como quiera”. Caros III salió al balcón del nuevo palacio (lo ocupaba desde hacía dos años) y tuvo que aceptar las imposiciones de sus amotinados súbditos, incluyendo la destitución del secretario de Hacienda, sustituido por Miguel Múzquiz. El Rey partió esa noche para Aranjuez y no volvió a Madrid hasta diciembre. Desde ese día, receló del pueblo madrileño y no olvidó la humillación que significó esa jornada de marzo de 1766. Y se hizo llamar a los cadetes del recién creado Real Colegio de Artillería de Segovia y se les acantonó, con algunos cañones, en Pinto, a mitad de camino entre Aranjuez y Madrid.
En FLORISTÁN, A., Historia de España en la Edad Moderna, Ariel, 2004, p. 618.
La expulsión de los jesuitas (1767)
El gobierno de Carlos III, conmocionado por los motines, puso en marcha una investigación para depurar las responsabilidades. La principal consecuencia será la orden de expulsión de los jesuitas de todos los territorios de la Monarquía, decretada por el Rey el 2 de abril de 1767. La Real Pragmática no daba más razones que la voluntad real para la expulsión. Fue producto de las averiguaciones e informes que un grupo reducido de políticos ilustrados (del entorno de Campomanes) redactó para cumplir el deseo de Carlos III, hostil a la Compañía de Jesús.
La Compañía de Jesús era, en el siglo XVIII, objeto de polémica entre los políticos ilustrados y entre los privilegiados y las demás congregaciones religiosas por su defensa de algunos temas de debate teológico como el papel esencial del individuo en su propia salvación. Hay que recordar además las posturas encontradas entre Carlos III y la congregación en la cuestión de la canonización del obispo español Juan de Palafox, contrario a la Compañía de Jesús pero admirado por el Rey. Los jesuitas españoles fueron también acusados de soberbia intelectual, de acumular enormes riquezas, de influir entre los privilegiados a cuyos hijos educaban o de defender políticas contrarias al interés del monarca. En los meses posteriores a los motines, se les acusó de preparar y dirigir los graves tumultos de la primavera. Por todo esto, mediante decreto real se les expulsó de España y de todos sus dominios y sus propiedades fueron confiscadas.
Durante el mes de marzo de 1767 se preparó en secreto el dispositivo necesario para llevar a cabo la orden de expulsión. Esta orden llevó a Tarragona, Cartagena, Puerto de Santa María, Santander, La Coruña y a otros puertos a los 2.641 jesuitas de España, y en los mese siguientes se procedió a expulsar a los 2.630 de América. Pasaron un penoso calvario en los años siguientes pues el Papa no quiso aceptarles en los Estados Pontificios. No será hasta año y medio después que por fin se les permita desembarcar en Córcega.
En 1773 el Papa, fuertemente presionado por los embajadores de los reyes europeos destacados en Roma, decidió la supresión de la Compañía de Jesús. Hasta 1814 mantuvo Roma la Bula por extinción. Podrán volver a España en 1815, autorizados por Fernando VII.
Habiéndome conformado con el parecer de los de mi Consejo Real en el Extraordinario, que se celebra con motivo de las ocurrencias pasadas, en consulta de veinte y nueve de Enero próximo; y de lo que sobre ella me han expuesto personas del más elevado carácter: estimulado de gravísimas causas, relativas a la obligación en que me hallo constituido de mantener en subordinación, tranquilidad, y justicia mis Pueblos, y otras urgentes, justas, y necesarias, que reservo en mi Real ánimo: usando de la suprema autoridad económica, que el Todo Poderoso ha depositado en mis manos para la protección de mis Vasallos, y respeto de mi Corona: he venido en mandar se estrañen de todos mis Dominios de España, e Indias, Islas Filipinas, y demás adyacentes, a los Religiosos de la Compañía, así Sacerdotes, como Coadjutores o legos, que hayan hecho la primera Profesión, y a los Novicios, que quisieren seguirles; y que se ocupen todas las temporalidades de la Compañía en mis Dominios.
Fragmento del Decreto de expulsión de los jesuitas de España despachado por Carlos III el 27 de febrero de 1767
Más información consultarhttp://webs.advance.com.ar/pfernando/DocsIglLA/Expulsion_jesuitas_intro.htm
OTRAS REFORMAS
- El comercio con las colonias: Otra línea de actuación de los gobiernos de Carlos III se dirigió a una paulatina liberalización del comercio con América. Carlos III continuó en una senda ya iniciada por los reinados anteriores y completó el proceso de abolición del monopolio comercial de Sevilla y Cádiz que se había iniciado con las medidas de Felipe V y de Fernando VI. En 1778 firmó un trascendental reglamento que concedía la libertad de comercio con todos los puertos americanos, excepto los de Venezuela (monopolio de San Sebastián hasta 1781) y los de Méjico, controlados por Cádiz hasta 1789.
- Las nuevas poblaciones: Poco después de la expulsión de los jesuitas se puso en marcha un proyecto que pretendía crear una serie de colonias para repoblar las zonas deshabitadas del interior peninsular (tierras de Sierra Morena y del valle medio del Guadalquivir) con la intención de fomentar la agricultura y la industria en una zona despoblada y amenazada por el bandolerismo. El conde de Campomanes estableció los principios básicos y encargó a Pablo de Olavide que dirigiese sobre el terreno los trabajos. Para ello, se atrajeron inmigrantes centroeuropeos, fundamentalmente católicos alemanes y flamencos.
Cada familia campesina asentada en los pueblos que se creasen disponía de:
50 fanegas de tierra.
Aperos de labranza y animales de tiro.
Un terreno para plantar árboles y viñas.
Se instalaron algunas manufacturas y se abrieron regadíos. No habría tierras comunales ni se permitiría el paso de ganados de la Mesta. Tampoco se autorizarían conventos y los únicos religiosos serían los curas de almas (los párrocos) y en número limitado.
El proyecto fue financiado por el Estado y supuso un experimento social para aplicar los principios ilustrados en la solución de los problemas agrarios. Se fundaron nuevos asentamientos como La Carolina, La Carlota o La Luisiana, en las actuales provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla. A los diez años del inicio del plan, cerca de quince mil nuevos habitantes poblaban la zona.
Este relativo éxito levantó opiniones hostiles por parte de algunos ayuntamientos vecinos afectados y por parte de los poderosos, pero el principal ataque se dirigió contra la persona de Olavide, acusado por algunos religiosos de impiedad y de hacer críticas mordaces contra la religión. Este interesante personaje, nacido en Perú, y de carrera político-administrativa vertiginosa, acabó convertido en chivo expiatorio contra los "excesos" de los ilustrados. El rey Carlos III, que le había ido encumbrando hasta la importante magistratura que significaba ser el asistente de Andalucía, autorizó la detención de Olavide (en 1776), al que la Inquisición sometió a un "autillo de fe" y condenó a ocho años de prisión en un convento. Sefugó de su encierro –algunos autores piensan que el Rey lo permitió, una vez conseguido el efecto ejemplificador que había buscado al permitir su detención- y acabó siendo testigo directo de la Revolución Francesa. Volvió a España en el reinado de Carlos IV y murió en Baeza en 1803, rehabilitado y aplaudido por un libro que publicó bajo el significativo título de El Evangelio en Triunfo, o Historia de un filósofo desengañado.
Fuentes:
FLORISTÁN IMIZCOZ, A.: Historia de España en la Edad Moderna, Ariel, 2004
Biblioteca virtual Cervantes: www.cervantesvirtual.com
http://webs.advance.com.ar/pfernando/DocsIglLA/Expulsion_jesuitas_intro.htm
El 20 de enero de 1716, entre las tres y las cuatro de la madrugada, en el viejo, inmenso y destartalado Alcázar, nacía el niño que con el paso de los años iba a ser investido como rey de España con el nombre de Carlos III. Fruto del matrimonio de Felipe V con su segunda esposa, la parmesana Isabel de Farnesio, mujer de fuerte personalidad y opinión política propia, el nuevo infante venía al mundo con pocas posibilidades de ser proclamado rey de la vasta Monarquía hispana. Su infancia transcurrió dentro de los cánones establecidos por la familia real española para la educación de los infantes. Hasta la edad de los siete años fue confiado al cuidado de las mujeres, siendo su aya la experimentada María Antonia de Salcedo, persona a la que siempre guardó gratamente en su recuerdo. Después tomaron el relevo los hombres, comandados por el duque de San Pedro y un total de catorce personas que iban a conformar el cuarto del infante. El niño "muy rubio, hermoso y blanco" del que nos habla su primer biógrafo coetáneo, el conde de Fernán Núñez, gozó durante su primera infancia de buena salud, amplios cuidados y una enseñanza rutinaria dentro de lo que se estilaba en la corte española. Además de las primeras letras, Carlos recibiría una educación variada propia de quien el día de mañana podía ser un futuro gobernante. Así, la formación religiosa, humanística, idiomática, militar y técnica se combinaría durante años con la cortesana del baile, la música o la equitación para ir forjando la personalidad de un joven de buen y mesurado carácter, solícito a las sugerencias paternas y educado en la convicción de la evidente supremacía de la religión católica. También fue en su más tierna infancia cuando Carlos se aficionó a la caza y a la pesca, pasiones, especialmente la primera, que nunca abandonaría a lo largo de su vida.
Pronto el infante Carlos empezó a entrar en los planes de la diplomacia española y en las cábalas de Isabel de Farnesio, estas últimas destinadas a dar a su primogénito una posición acorde con su rango real. (…)Tras numerosas vicisitudes bélicas y diplomáticas en el complicado cuadro europeo, se presentó la ocasión propicia para que Carlos pudiera alcanzar un sillón de mando en Italia. La misma tuvo lugar con la muerte sin descendencia, en 1731, del duque Antonio de Farnesio, precisamente el día en que Carlos cumplía quince años, lo que propició que el joven infante fuera encauzado hacia los caminos de Italia. Primero se asentaría en los pequeños pero históricos ducados de Toscana, Parma, Plasencia, donde permanecería muy poco tiempo, pues los acontecimientos bélicos derivados de la cuestión sucesoria de Polonia lo condujeron finalmente a ser proclamado rey de las Dos Sicilias el 3 de julio de 1735 en Palermo, contando tan solo con diecinueve años de edad.
Nápoles no fue para Carlos un destino intermedio en espera del gran reino de España. Allí vivió un cuarto de siglo, allí emprendió una política reformista en un complicado país dominado por las clases privilegiadas y allí constituyó, con su amada esposa María Amalia, una familia numerosa de trece hijos, siete mujeres y seis varones. Durante su reinado napolitano, Carlos configuró definitivamente su carácter y su modelo de reinar, siempre ayudado por su consejero personal Bernardo Tanucci y siempre tutelado por sus padres desde Madrid. En términos generales aprendió a ser un rey moderado en la acción de gobierno, un soberano que supo animar una política reformista que sin acabar con todos los problemas que sufría el abigarrado pueblo napolitano y sin menoscabar los poderes esenciales de la nobleza, al menos sí consiguió que el reino se consolidara como tal, que fuera cada vez más italiano y que tuviera una cierta consideración en el concierto internacional.
Cuando ya pensaba que su destino último era Nápoles, la muerte sin descendencia de su hermanastro Fernando VI lo condujo de vuelta a su patria de nacimiento.
Fragmento de la Biografía de Carlos III, por Roberto Fernández Díaz, Catedrático de Historia Moderna (Universidad de Lleida), en: www.cervantesvirtual.com/historia/monarquia/carlos3.shtml
El reinado de Carlos III ha sido tradicionalmente considerado como el más acabado ejemplo de reformismo ilustrado español, y la mayoría de los historiadores ha elogiado su figura y su obra de gobierno, hasta el extremo de haberse convertido en un tópico hablar del “gran rey Carlos III” o del “mejor alcalde de Madrid”.
En los últimos años, está visión está siendo revisada; sin negar al Rey una serie de bondades tales como su prudencia, su habilidad y honradez tanto en el ámbito político como en el familiar o su sabia capacidad para escoger a colaboradores eficaces, no es menos cierto que Carlos III es el más claro ejemplo de la doctrina política del despotismo. Palabras suyas son: "quien critica los actos de gobierno comete un delito, aunque tenga razón". Era un soberano del despotismo ilustrado. Su propia relación con Madrid es compleja, mientras varios de los monumentos más simbólicos y representativos de la capital fueron erigidos durante su reinado, él trató de vivir en los Sitios Reales de los alrededores y no en el Palacio Nuevo (el Palacio de Oriente).
Su imagen se beneficia particularmente del hecho de que su muerte se produjo en diciembre de 1788, en las vísperas del gran cataclismo que, para las monarquías europeas, significó el proceso revolucionario que se simboliza en el julio parisino de 1789.
POLÍTICA INTERIOR: LOS MINISTROS
En el orden político, Carlos III supo rodearse de colaboradores fieles, inteligentes, capaces y trabajadores, la mayoría de los cuales se mantuvieron en el poder por largo tiempo. Los más importantes fueron:
- Ricardo Wall (secretario de Estado durante 4 años)
- Conde de Aranda ( 7 años Presidente del Consejo de Castilla)
- Marqués de Esquilache (7 años)
- Jerónimo de Grimaldi (13 años)
- Floridablanca (13 años)
- Campomanes (6 años Presidente del Consejo de Hacienda), de quien destaca su faceta intelectual.
- Manuel de Roda ( más de 15 años ministro de Gracia y Justicia)
Su importancia fue tal que algunos autores más que de absolutismo regio hablan de "absolutismo de los ministros". Domínguez Ortiz, en su libro Carlos III y la España de la Ilustración, resume el proceso en estos términos:
<<…la despersonalización de la Monarquía había avanzado lo suficiente como para que las carencias personales de un rey no influyeran demasiado en las tareas de gobierno. Lentamente se estaba verificando el paso de un gobierno personal a un Estado impersonal con órganos propios, que aseguraba la continuidad a través de los avatares personales (…). El Estado (durante la crisis de 1758-59 en que Fernando VI estaba loco y no podía reinar) era ya una maquinaria, reducida, pero de gran perfección, capaz de marchar por sí sola. El absolutismo regio era en la práctica el absolutismo de los ministros. De esta manera, silenciosamente, se estaba preparando el tránsito del Rey absoluto al Estado absoluto, en el que el rey sería más bien una instancia suprema y una garantía de continuidad que un órgano directo de gobierno>>.
Para conocer bien el reinado de Carlos III resulta indispensable estudiar la figura y la obra de los ministros y sus equipos de gobierno.
En ese momento histórico pugnan dos conceptos antagónicos; la teoría oficial habla de la delegación directa de la soberanía en el rey por parte divina (Carlos III por la gracia de Dios), pero en realidad, los ilustrados empezaban a preguntarse y a cuestionar esta teoría. Aunque bien es cierto que éstos se protegieron bajo el manto de un despotismo monárquico en el que no creían para llevar a cabo su política reformadora a cambio no transgredir el concepto de la soberanía de carácter divino. Uno de los políticos del período escribió estas reveladoras palabras:
"para el logro de las grandes cosas es necesario aprovecharnos hasta el fanatismo de los hombres. En nuestro populacho está tan válido aquello de que el rey es señor absoluto de la vida, las haciendas y el honor, que el ponerlo en duda se tiene por especie de sacrilegio, y de aquí el nervio principal de la reforma. Yo bien sé que el poder omnímodo del monarca expone la monarquía a los males más terribles, pero también conozco que los males envejecidos de la nuestra sólo pueden ser curados por el poder omnímodo…"
León de Arroyal en las Cartas al conde de Lerena.
En resumen, la política llevada a cabo durante el reinado de Carlos III obedece a la decisión de un pequeño conjunto de altos dignatarios que, contando con el apoyo del rey, gobiernan desde las Secretarías de Despacho y desde el Consejo de Castilla la Monarquía Española y sus inmensos espacios coloniales, que alcanzan en esos años la mayor extensión lograda hasta entonces por imperio alguno.
LAS ETAPAS DEL REINADO
Me parece interesante señalar, como lo hace Alfredo Floristán en Historia de España en la Edad Moderna, las diversas etapas que se pueden diferenciar en este reinado de casi treinta años de duración.
Entre 1759 y 1766, la etapa de las reformas precipitadas, estuvo ejemplarizada por el marqués de Esquilache, uno de los varios colaboradores italianos que lo acompañaron desde Nápoles. Terminó bruscamente con los graves sucesos de la primavera de 1766 y con la llegada a la cúspide del gobierno del conde Aranda, grande España y capitán general. Entre 1773 y 1776 el personaje más significativo en la Corte es el secretario de Estado Jerónimo Grimaldi, víctima política y cabeza de turco del fracaso que sufrieron las tropas españolas en Argel. La crisis se solucionó con la llegada a la secretaría de Estado de don José Moñino, conde de Floridablanca, y que permanecerá en ese cargo durante lo que quedaba de reinado.
PRIMERAS REFORMAS
En la primera etapa del reinado, Carlos III contará con la colaboración de Esquilache, con quien ya había trabajado en Nápoles, a quien nombrará secretario de Hacienda y Guerra del primer equipo de gobierno. Algunas de sus reformas son éstas:
- Esquilache y su equipo trató de revitalizar el proyecto ensenadista de reforma fiscal y se creó una renovada Junta del Catastro.
- Importó de Italia la lotería en 1763. Esta primera lotería española (llamada la “beneficiata”) serviría para mantener obras asistenciales.
- Creó un Montepío Militar en 1761, especie de seguridad social para los soldados y sus viudas y huérfanos, y que responde a la idea que está naciendo en este siglo y que prima el concepto de beneficencia sobre el de caridad.
- Inició una política de mejora de las infraestructuras urbanas, empezando por la villa de Madrid. Creó un moderno alumbrado, el alcantarillado y un sistema de desagües.
- Se dictaron medidas de corrección de costumbres y vestimenta, que trataban de evitar una forma de vestir que facilitara a los delincuentes ocultar sus armas.
- Dedicó un notable esfuerzo a reorganizar los temas militares, en lo que se refiere a los reclutamientos o a la creación de centros de formación de oficiales. Así, destaca la apertura del Real Colegio de Artillería de Segovia (1764).
- En cuanto a la política agraria, se tomaron una serie de medidas de carácter antiproteccionista que culminaron con la publicación del decreto que abolía la tasa del trigo y permitía su libre circulación.
Algunas de estas reformas, pero sobre todo la que abolía la tasa del trigo, fueron promovidas con poco tacto y en mal momento. La inoportunidad de esta última medida se debe a que en los primeros años de la década de los sesenta se venían dando malas cosechas y sequías, y los precios del trigo subían desde 1761. Y apareció el hambre. Se importó grano de Sicilia, como se hacía desde siglos atrás, pero en esta ocasión los propietarios españoles acusaron a Esquilache, siciliano, de querer aprovecharse del hambre de los españoles. Se estaba gestando la gran conmoción que afectó a media España, los "motines de primavera de 1766" o "motines contra Esquilache".
Aunque se interpretado este motín como organizado por algunos nobles y por los jesuitas, contrarios a las reformas, que indujeron al pueblo de Madrid a manifestarse por las calles, en los últimos años se ha abierto una nueva línea de interpretación (a partir de los trabajos de Pierre Vilar) que considera que fue un típico “motín de subsistencias”. Es decir, el pueblo, cuando tiene hambre, no necesita ser inducido por nadie para salir violentamente a la calle y exigir alimentos y atacar a quienes considera responsables de la escasez de la comida y de sus males cotidianos. En todo caso, tratarían de ser utilizados esos motines espontáneos, una vez en marcha, por los grupos privilegiados que aprovechan la coyuntura en su beneficio.
Los motines de primavera de 1766
El 23 de marzo de 1766 una gran multitud de gentes de Madrid se enfrenta a las guardias walonas (los cuerpos de policía son una creación del liberalismo del siglo XIX por lo que en el Antiguo Régimen, eran los soldados quienes actuaban en los disturbios callejeros). La chispa inicial estalló en la plaza de Antón Martín, el Domingo de Ramos a mediodía, cuando varios sastres se disponían a hacer cumplir la orden publicada el 10 de marzo anterior y que advertía de la obligación de llevar sombrero de tres picos y capa recortada. Algunos paisanos se enfrentaron a los sastres a sus escoltas y la pugna derivó en una algarada multitudinaria, que apedreó el palacio de Esquilache. El lunes siguiente se agravó el motín. En las refriegas mueren varias decenas de personas y son atacados palacios de otros colaboradores italianos del rey (Grimaldi y Sabatini) y del gobernador del Consejo y del corregidor, al tiempo que una vociferante multitud derriba las nuevas farolas que iluminaban Madrid y se encamina hacia el Palacio Real. Exigen que el Rey destituya a Esquilache, ordene la bajada del precio del pan y que “cada uno vista como quiera”. Caros III salió al balcón del nuevo palacio (lo ocupaba desde hacía dos años) y tuvo que aceptar las imposiciones de sus amotinados súbditos, incluyendo la destitución del secretario de Hacienda, sustituido por Miguel Múzquiz. El Rey partió esa noche para Aranjuez y no volvió a Madrid hasta diciembre. Desde ese día, receló del pueblo madrileño y no olvidó la humillación que significó esa jornada de marzo de 1766. Y se hizo llamar a los cadetes del recién creado Real Colegio de Artillería de Segovia y se les acantonó, con algunos cañones, en Pinto, a mitad de camino entre Aranjuez y Madrid.
En FLORISTÁN, A., Historia de España en la Edad Moderna, Ariel, 2004, p. 618.
La expulsión de los jesuitas (1767)
El gobierno de Carlos III, conmocionado por los motines, puso en marcha una investigación para depurar las responsabilidades. La principal consecuencia será la orden de expulsión de los jesuitas de todos los territorios de la Monarquía, decretada por el Rey el 2 de abril de 1767. La Real Pragmática no daba más razones que la voluntad real para la expulsión. Fue producto de las averiguaciones e informes que un grupo reducido de políticos ilustrados (del entorno de Campomanes) redactó para cumplir el deseo de Carlos III, hostil a la Compañía de Jesús.
La Compañía de Jesús era, en el siglo XVIII, objeto de polémica entre los políticos ilustrados y entre los privilegiados y las demás congregaciones religiosas por su defensa de algunos temas de debate teológico como el papel esencial del individuo en su propia salvación. Hay que recordar además las posturas encontradas entre Carlos III y la congregación en la cuestión de la canonización del obispo español Juan de Palafox, contrario a la Compañía de Jesús pero admirado por el Rey. Los jesuitas españoles fueron también acusados de soberbia intelectual, de acumular enormes riquezas, de influir entre los privilegiados a cuyos hijos educaban o de defender políticas contrarias al interés del monarca. En los meses posteriores a los motines, se les acusó de preparar y dirigir los graves tumultos de la primavera. Por todo esto, mediante decreto real se les expulsó de España y de todos sus dominios y sus propiedades fueron confiscadas.
Durante el mes de marzo de 1767 se preparó en secreto el dispositivo necesario para llevar a cabo la orden de expulsión. Esta orden llevó a Tarragona, Cartagena, Puerto de Santa María, Santander, La Coruña y a otros puertos a los 2.641 jesuitas de España, y en los mese siguientes se procedió a expulsar a los 2.630 de América. Pasaron un penoso calvario en los años siguientes pues el Papa no quiso aceptarles en los Estados Pontificios. No será hasta año y medio después que por fin se les permita desembarcar en Córcega.
En 1773 el Papa, fuertemente presionado por los embajadores de los reyes europeos destacados en Roma, decidió la supresión de la Compañía de Jesús. Hasta 1814 mantuvo Roma la Bula por extinción. Podrán volver a España en 1815, autorizados por Fernando VII.
Habiéndome conformado con el parecer de los de mi Consejo Real en el Extraordinario, que se celebra con motivo de las ocurrencias pasadas, en consulta de veinte y nueve de Enero próximo; y de lo que sobre ella me han expuesto personas del más elevado carácter: estimulado de gravísimas causas, relativas a la obligación en que me hallo constituido de mantener en subordinación, tranquilidad, y justicia mis Pueblos, y otras urgentes, justas, y necesarias, que reservo en mi Real ánimo: usando de la suprema autoridad económica, que el Todo Poderoso ha depositado en mis manos para la protección de mis Vasallos, y respeto de mi Corona: he venido en mandar se estrañen de todos mis Dominios de España, e Indias, Islas Filipinas, y demás adyacentes, a los Religiosos de la Compañía, así Sacerdotes, como Coadjutores o legos, que hayan hecho la primera Profesión, y a los Novicios, que quisieren seguirles; y que se ocupen todas las temporalidades de la Compañía en mis Dominios.
Fragmento del Decreto de expulsión de los jesuitas de España despachado por Carlos III el 27 de febrero de 1767
Más información consultarhttp://webs.advance.com.ar/pfernando/DocsIglLA/Expulsion_jesuitas_intro.htm
OTRAS REFORMAS
- El comercio con las colonias: Otra línea de actuación de los gobiernos de Carlos III se dirigió a una paulatina liberalización del comercio con América. Carlos III continuó en una senda ya iniciada por los reinados anteriores y completó el proceso de abolición del monopolio comercial de Sevilla y Cádiz que se había iniciado con las medidas de Felipe V y de Fernando VI. En 1778 firmó un trascendental reglamento que concedía la libertad de comercio con todos los puertos americanos, excepto los de Venezuela (monopolio de San Sebastián hasta 1781) y los de Méjico, controlados por Cádiz hasta 1789.
- Las nuevas poblaciones: Poco después de la expulsión de los jesuitas se puso en marcha un proyecto que pretendía crear una serie de colonias para repoblar las zonas deshabitadas del interior peninsular (tierras de Sierra Morena y del valle medio del Guadalquivir) con la intención de fomentar la agricultura y la industria en una zona despoblada y amenazada por el bandolerismo. El conde de Campomanes estableció los principios básicos y encargó a Pablo de Olavide que dirigiese sobre el terreno los trabajos. Para ello, se atrajeron inmigrantes centroeuropeos, fundamentalmente católicos alemanes y flamencos.
Cada familia campesina asentada en los pueblos que se creasen disponía de:
50 fanegas de tierra.
Aperos de labranza y animales de tiro.
Un terreno para plantar árboles y viñas.
Se instalaron algunas manufacturas y se abrieron regadíos. No habría tierras comunales ni se permitiría el paso de ganados de la Mesta. Tampoco se autorizarían conventos y los únicos religiosos serían los curas de almas (los párrocos) y en número limitado.
El proyecto fue financiado por el Estado y supuso un experimento social para aplicar los principios ilustrados en la solución de los problemas agrarios. Se fundaron nuevos asentamientos como La Carolina, La Carlota o La Luisiana, en las actuales provincias de Jaén, Córdoba y Sevilla. A los diez años del inicio del plan, cerca de quince mil nuevos habitantes poblaban la zona.
Este relativo éxito levantó opiniones hostiles por parte de algunos ayuntamientos vecinos afectados y por parte de los poderosos, pero el principal ataque se dirigió contra la persona de Olavide, acusado por algunos religiosos de impiedad y de hacer críticas mordaces contra la religión. Este interesante personaje, nacido en Perú, y de carrera político-administrativa vertiginosa, acabó convertido en chivo expiatorio contra los "excesos" de los ilustrados. El rey Carlos III, que le había ido encumbrando hasta la importante magistratura que significaba ser el asistente de Andalucía, autorizó la detención de Olavide (en 1776), al que la Inquisición sometió a un "autillo de fe" y condenó a ocho años de prisión en un convento. Sefugó de su encierro –algunos autores piensan que el Rey lo permitió, una vez conseguido el efecto ejemplificador que había buscado al permitir su detención- y acabó siendo testigo directo de la Revolución Francesa. Volvió a España en el reinado de Carlos IV y murió en Baeza en 1803, rehabilitado y aplaudido por un libro que publicó bajo el significativo título de El Evangelio en Triunfo, o Historia de un filósofo desengañado.
Fuentes:
FLORISTÁN IMIZCOZ, A.: Historia de España en la Edad Moderna, Ariel, 2004
Biblioteca virtual Cervantes: www.cervantesvirtual.com
http://webs.advance.com.ar/pfernando/DocsIglLA/Expulsion_jesuitas_intro.htm
domingo, 27 de diciembre de 2009
FERNANDO VI (CONTINUACIÓN)
POLÍTICA INTERIOR: EL REFORMISMO
En un escenario de neutralidad, el reformismo económico aparece como algo fundamental. Los proyectos reformistas llevados a cabo sirvieron para fortalecer el poder militar y mejorar el respaldo económico. Los objetivos principales de las reformas se centraron en el Ejército y la Marina, así como en el impuso del comercio y de la industria.
Los años del Marqués de la Ensenada supusieron un fuerte incremento de los gastos navales. La modernización de la Marina se tradujo en mejoras en la formación de marinos, destacando figuras como las de Jorge Juan o Antonio de Ulloa (al frente de diversas expediciones en América y que, además, destacaron por su faceta científica). Asimismo se relanzaron las actividades en los astilleros y se adoptó definitivamente el sistema de construcción inglés. En Marina destacan las Ordenanzas generales de la Armada de 1748, que completan las de 1725 y 1737. Se suprimió el Almirantazgo. También se hicieron ordenanzas de montes y de matrículas.
En 1750 hubo también nuevas ordenanzas para el Ejército.
La reforma de la Hacienda intentó ser revolucionaria mediante el establecimiento de la contribución única en Castilla.
En 1749 se firmaría el decreto de esa única contribución basada en las rentas personales y de la tierra. Su puesta en práctica exigía la realización de un catastro, que llevó unos pocos años. Luego, las primeras pruebas no resultaron satisfactorias y finalmente la crisis de 1754, en la que cayó Ensenada, frenaría el proceso una buena temporada. La reforma trataba de ser más igualitaria socialmente, así como conseguir más dinero de las rentas más abundantes, las de la tierra. La oposición a la reforma tenía en cuenta no sólo la enemistad de la aristocracia terrateniente, que veía tocados sus ingresos, sino la evidencia de que al principio se cobraría menos que antes, mientras no se consolidara el sistema.
En 1749 se consiguió que todas las rentas fueran puestas en administración directa por la Hacienda. Se suprimieron así todos los arrendamientos. Inicialmente el ahorro fue grande, pero a la larga, sin embargo, el sistema perjudicó al mundo financiero.
También en el ámbito financiero se produjo la creación en 1751 del Real Giro, mediante el cual la Hacienda gestionaría la salida de dinero de España y el pago de operaciones en el extranjero. El Giro produjo beneficios a la Administración, pero redujo el negocio de los financieros privados.
El comercio con América también se vio impulsado. Se pretendió acabar con el monopolio de las Indias y eliminar las injusticias del comercio colonial. Así se apoyaron a los navíos de registro frente al sistema de flotas. El nuevo sistema consistía en la sustitución de las flotas y galeones para que un barco español, previa autorización, pudiera comerciar libremente con América. Esto incrementó los ingresos y disminuyó el fraude. Aún así, este sistema provocó muchas protestas en los comerciantes del sector privado.
En política industrial se siguió en la línea de las fábricas estatales con la creación, por ejemplo, de las de paños de Brihuega y de San Fernando, de sedas de Talavera y con el nuevo edificio de la fábrica de tabacos de Sevilla. La promoción de la industria se activó igualmente con una intensa política de atracción de técnicos extranjeros para diversos ámbitos, así como con una política de exenciones fiscales. La Junta de Comercio, dirigida por Carvajal, estaba detrás de la mayoría de estas iniciativas.
Se mejoró también el sistema de comunicaciones entre Madrid y la periferia, especialmente con la costa norte: a través de la construcción de carreteras (del puerto de Guadarrama, de Burgos a Reinosa) y mejora de algunos puertos.
En su conjunto, el reformismo de Ensenada y Carvajal supone continuidad con las líneas anteriores, modificaciones de detalle y también alguna contradicción. Los puntos en los que fracasaron muestran la fuerza de la oposición y los límites a los que ésta iba a permitir llegar: los privilegios estamentales.
En cuanto a las relaciones con la Iglesia, durante el reinado de Felipe II se firmó el Concordato con la Santa Sede de 1753, por el cual se obtuvo el Patronato Universal, un acuerdo sobre la provisión de cargos eclesiásticos, tema que había sido objeto de problemas durante toda la primera mitad del siglo y que el acuerdo de 1737 no había zanjado en su totalidad.
Asimismo son muestras de florecimiento cultural la creación en 1752 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el embellecimiento de las ciudades.
LA CRISIS DE 1754 Y ÚLTIMOS AÑOS DEL REINADO
La política cambiaría súbitamente con la inesperada muerte de Carvajal. Su desaparición rompió el equilibrio que se había creado con los intereses y personalidad del otro ministro.
Así pues, le toca el ascenso a Ricardo Wall, un militar irlandés entonces embajador en Londres y personaje de la línea de Carvajal y del agrado del embajador inglés en Madrid, Keene, que procuraba influir para rebajar la tendencia reformista.
Ensenada pretendió contrarrestar la creciente influencia británica con un ataque a los ingleses con ayuda de Francia. Se equivocó, porque la influencia de Keene era ahora grande y los reyes apoyaron la oposición contra Ensenada, que fue arrestado y desterrado. Sus cargos fueron repartidos entre Arriaga, Eslava y Valparaíso.
Inicialmente el cambio de gobierno parecía continuista pero, de hecho, su elevación al poder cambió la política. Algunos aspectos fueron positivos, como el mantenimiento de la política proteccionista y de exenciones fiscales; no lo fueron así otras medidas tomadas, como el freno del proyecto de única contribución, la vuelta al sistema de flotas para Nueva España o el freno del proyecto de renovación de la Marina. En lo internacional las cosas no cambiaron mucho. La supuesta anglofilia de Wall no se mostró tal. Cuando los ingleses fueron más agresivos, Wall les resistió.
Ante el comienzo de la guerra de los Siete años, el gobierno de Wall prefirió mantener la neutralidad.
Desde el punto de vista interno, la situación no estaba para tomar decisiones. Los dos últimos años del reinado fueron de inactividad total. La muerte de la reina en 1758 sumió al Rey en una profunda crisis de melancolía. Hacia el final el propio Carlos, desde Nápoles, empezó a tomar algunas decisiones, si bien no podía ir más allá de las urgencias. La muerte de Fernando VI en 1759 pondría fin a unos breves años de desgobierno.
Historiográficamente, la figura de Ricardo Wall ha sido descuidada cuando no claramente maltratada. Los tópicos más variopintos han hecho del irlandés un anglófilo —llegando al extremo de poner en duda su lealtad a España—, un perverso antijesuita e incluso un masón. Los errores sobre su vida son descabellados. Hay quien asegura que su carrera empezó en el ejército francés o que participó en el congreso de Aquisgrán; también que fue un agente secreto español en América e intentó un plan de invasión de Jamaica. Su origen extranjero y la mala interpretación de su política —considerada débil y entreguista—, así como la obsesión por sobrevalorar a Carlos III y sus gobiernos ilustrados posteriores, han oscurecido su figura. Sin embargo, Wall fue la correa de transmisión de dos generaciones de enorme importancia para la historia de España: la reformista que llevó al poder a Carvajal y a Ensenada, partiendo de las bases trazadas por Patiño y Campillo, y la que profundizó en las reformas, durante los gobiernos de Aranda, Campomanes y Ensenada. Ricardo Wall supo mantener la neutralidad heredada, condición básica para el desarrollo de la política interior, a la vez que llevaba a la culminación el proyecto carvajalista de una nueva diplomacia española, basada en la introducción de la España discreta en el nuevo concierto de las naciones.
Para más información sobre Ricardo Wall aconsejo consultar www.tiemposmodernos.org/ricardowall/
Fuentes:
FLORISTÁN, A.: Historia de España en la Edad Moderna. Ariel, 2004.
Biblioteca virtual Cervantes
www.wikipedia.org, para completar información acerca de Ricardo Wall
www.tiemposmodernos.org/ricardowall
En un escenario de neutralidad, el reformismo económico aparece como algo fundamental. Los proyectos reformistas llevados a cabo sirvieron para fortalecer el poder militar y mejorar el respaldo económico. Los objetivos principales de las reformas se centraron en el Ejército y la Marina, así como en el impuso del comercio y de la industria.
Los años del Marqués de la Ensenada supusieron un fuerte incremento de los gastos navales. La modernización de la Marina se tradujo en mejoras en la formación de marinos, destacando figuras como las de Jorge Juan o Antonio de Ulloa (al frente de diversas expediciones en América y que, además, destacaron por su faceta científica). Asimismo se relanzaron las actividades en los astilleros y se adoptó definitivamente el sistema de construcción inglés. En Marina destacan las Ordenanzas generales de la Armada de 1748, que completan las de 1725 y 1737. Se suprimió el Almirantazgo. También se hicieron ordenanzas de montes y de matrículas.
En 1750 hubo también nuevas ordenanzas para el Ejército.
La reforma de la Hacienda intentó ser revolucionaria mediante el establecimiento de la contribución única en Castilla.
En 1749 se firmaría el decreto de esa única contribución basada en las rentas personales y de la tierra. Su puesta en práctica exigía la realización de un catastro, que llevó unos pocos años. Luego, las primeras pruebas no resultaron satisfactorias y finalmente la crisis de 1754, en la que cayó Ensenada, frenaría el proceso una buena temporada. La reforma trataba de ser más igualitaria socialmente, así como conseguir más dinero de las rentas más abundantes, las de la tierra. La oposición a la reforma tenía en cuenta no sólo la enemistad de la aristocracia terrateniente, que veía tocados sus ingresos, sino la evidencia de que al principio se cobraría menos que antes, mientras no se consolidara el sistema.
En 1749 se consiguió que todas las rentas fueran puestas en administración directa por la Hacienda. Se suprimieron así todos los arrendamientos. Inicialmente el ahorro fue grande, pero a la larga, sin embargo, el sistema perjudicó al mundo financiero.
También en el ámbito financiero se produjo la creación en 1751 del Real Giro, mediante el cual la Hacienda gestionaría la salida de dinero de España y el pago de operaciones en el extranjero. El Giro produjo beneficios a la Administración, pero redujo el negocio de los financieros privados.
El comercio con América también se vio impulsado. Se pretendió acabar con el monopolio de las Indias y eliminar las injusticias del comercio colonial. Así se apoyaron a los navíos de registro frente al sistema de flotas. El nuevo sistema consistía en la sustitución de las flotas y galeones para que un barco español, previa autorización, pudiera comerciar libremente con América. Esto incrementó los ingresos y disminuyó el fraude. Aún así, este sistema provocó muchas protestas en los comerciantes del sector privado.
En política industrial se siguió en la línea de las fábricas estatales con la creación, por ejemplo, de las de paños de Brihuega y de San Fernando, de sedas de Talavera y con el nuevo edificio de la fábrica de tabacos de Sevilla. La promoción de la industria se activó igualmente con una intensa política de atracción de técnicos extranjeros para diversos ámbitos, así como con una política de exenciones fiscales. La Junta de Comercio, dirigida por Carvajal, estaba detrás de la mayoría de estas iniciativas.
Se mejoró también el sistema de comunicaciones entre Madrid y la periferia, especialmente con la costa norte: a través de la construcción de carreteras (del puerto de Guadarrama, de Burgos a Reinosa) y mejora de algunos puertos.
En su conjunto, el reformismo de Ensenada y Carvajal supone continuidad con las líneas anteriores, modificaciones de detalle y también alguna contradicción. Los puntos en los que fracasaron muestran la fuerza de la oposición y los límites a los que ésta iba a permitir llegar: los privilegios estamentales.
En cuanto a las relaciones con la Iglesia, durante el reinado de Felipe II se firmó el Concordato con la Santa Sede de 1753, por el cual se obtuvo el Patronato Universal, un acuerdo sobre la provisión de cargos eclesiásticos, tema que había sido objeto de problemas durante toda la primera mitad del siglo y que el acuerdo de 1737 no había zanjado en su totalidad.
Asimismo son muestras de florecimiento cultural la creación en 1752 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el embellecimiento de las ciudades.
LA CRISIS DE 1754 Y ÚLTIMOS AÑOS DEL REINADO
La política cambiaría súbitamente con la inesperada muerte de Carvajal. Su desaparición rompió el equilibrio que se había creado con los intereses y personalidad del otro ministro.
Así pues, le toca el ascenso a Ricardo Wall, un militar irlandés entonces embajador en Londres y personaje de la línea de Carvajal y del agrado del embajador inglés en Madrid, Keene, que procuraba influir para rebajar la tendencia reformista.
Ensenada pretendió contrarrestar la creciente influencia británica con un ataque a los ingleses con ayuda de Francia. Se equivocó, porque la influencia de Keene era ahora grande y los reyes apoyaron la oposición contra Ensenada, que fue arrestado y desterrado. Sus cargos fueron repartidos entre Arriaga, Eslava y Valparaíso.
Inicialmente el cambio de gobierno parecía continuista pero, de hecho, su elevación al poder cambió la política. Algunos aspectos fueron positivos, como el mantenimiento de la política proteccionista y de exenciones fiscales; no lo fueron así otras medidas tomadas, como el freno del proyecto de única contribución, la vuelta al sistema de flotas para Nueva España o el freno del proyecto de renovación de la Marina. En lo internacional las cosas no cambiaron mucho. La supuesta anglofilia de Wall no se mostró tal. Cuando los ingleses fueron más agresivos, Wall les resistió.
Ante el comienzo de la guerra de los Siete años, el gobierno de Wall prefirió mantener la neutralidad.
Desde el punto de vista interno, la situación no estaba para tomar decisiones. Los dos últimos años del reinado fueron de inactividad total. La muerte de la reina en 1758 sumió al Rey en una profunda crisis de melancolía. Hacia el final el propio Carlos, desde Nápoles, empezó a tomar algunas decisiones, si bien no podía ir más allá de las urgencias. La muerte de Fernando VI en 1759 pondría fin a unos breves años de desgobierno.
Historiográficamente, la figura de Ricardo Wall ha sido descuidada cuando no claramente maltratada. Los tópicos más variopintos han hecho del irlandés un anglófilo —llegando al extremo de poner en duda su lealtad a España—, un perverso antijesuita e incluso un masón. Los errores sobre su vida son descabellados. Hay quien asegura que su carrera empezó en el ejército francés o que participó en el congreso de Aquisgrán; también que fue un agente secreto español en América e intentó un plan de invasión de Jamaica. Su origen extranjero y la mala interpretación de su política —considerada débil y entreguista—, así como la obsesión por sobrevalorar a Carlos III y sus gobiernos ilustrados posteriores, han oscurecido su figura. Sin embargo, Wall fue la correa de transmisión de dos generaciones de enorme importancia para la historia de España: la reformista que llevó al poder a Carvajal y a Ensenada, partiendo de las bases trazadas por Patiño y Campillo, y la que profundizó en las reformas, durante los gobiernos de Aranda, Campomanes y Ensenada. Ricardo Wall supo mantener la neutralidad heredada, condición básica para el desarrollo de la política interior, a la vez que llevaba a la culminación el proyecto carvajalista de una nueva diplomacia española, basada en la introducción de la España discreta en el nuevo concierto de las naciones.
Para más información sobre Ricardo Wall aconsejo consultar www.tiemposmodernos.org/ricardowall/
Fuentes:
FLORISTÁN, A.: Historia de España en la Edad Moderna. Ariel, 2004.
Biblioteca virtual Cervantes
www.wikipedia.org, para completar información acerca de Ricardo Wall
www.tiemposmodernos.org/ricardowall
viernes, 18 de diciembre de 2009
MEMORIA DE LA SESIÓN DE TRABAJO DEL 09-12-2009
Reunidas Natalia, María y yo, nos disponemos a comentar el trabajo realizado durante la semana.
Natalia se ha interesado por la lectura de diferentes artículos publicados recientemente en el periódico EL PAÍS.
La primera noticia aporta datos recogidos en el informe sobre la región presentado por la OCDE, así como las últimas cifras del CEPAL, que apuntarían a que América Latina sufre una severa marcha atrás en su lucha contra la pobreza debido a los efectos de la crisis financiera mundial. Debido al retroceso del PIB de la zona, se calcula que en 2010 habrá 39 millones más de pobres.
La segunda lectura es un artículo de opinión de la sección Tribuna, escrito por Enrique Krauze, que se titula La evolución mejicana.
El tercer artículo, de Verónica Calderón, trata sobre la presentación del libro de Jorge Volpi, La desigualdad es la raíz de los problemas en América Latina. Natalia nos habla brevemente de la biografía del autor, mejicano, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca; y destaca como llamativo una propuesta de nuevos términos relacionados principalmente con la política. Así, Jorge Volpi habla de <>, <>, o <>, a éstos últimos los define como líderes carismáticos que “llegan democráticamente al poder, pero que desde él sabotean la democracia desde los espacios del poder” y que se comportan como “estrellas del pop que se alejan de las Cámaras y se acercan a las cámaras (de los medios de comunicación)”.
El artículo transmite la idea de que la desigualdad económica, la pobreza, es la raíz de todos los problemas en Latinoamérica.
María, por su parte, comenta sus impresiones acerca del artículo: Análisis de la Política Económica en Venezuela. 1998-2006,de Maximiliano García Hernández y Raquel Reyes Avedaño. María señala cómo el petróleo afectó la economía del país y su influencia sobre el PIB.
Por mi parte, comento brevemente los contenidos sobre un artículo de la revista del CEPAL: Gonzalo A. Saraví, agosto 2009. “Juventud ys entidos de pertenencia en América Latina: causas y riesgos de la fragmentación social”. Revista CEPAL 98.
Que traba sobre cómo el debilitamiento de la escuela y del trabajo en su capacidad de generar percepciones, voluntades y valores compartidos entre los jóvenes, hace que estas instituciones ya no sean consideradas como factor esencial de la cohesión social.Acerca del artículo “Territorio, Identidad y Conflicto: La lucha por la tierra en la Araucanía chilena”, de Jorge Chauca García, comento la dificultad que estoy encontrando en la comprensión de algunos conceptos, y señalo las diferencias a las que hace referencia el artículo sobre los términos mapuche y araucano.
Natalia se ha interesado por la lectura de diferentes artículos publicados recientemente en el periódico EL PAÍS.
La primera noticia aporta datos recogidos en el informe sobre la región presentado por la OCDE, así como las últimas cifras del CEPAL, que apuntarían a que América Latina sufre una severa marcha atrás en su lucha contra la pobreza debido a los efectos de la crisis financiera mundial. Debido al retroceso del PIB de la zona, se calcula que en 2010 habrá 39 millones más de pobres.
La segunda lectura es un artículo de opinión de la sección Tribuna, escrito por Enrique Krauze, que se titula La evolución mejicana.
El tercer artículo, de Verónica Calderón, trata sobre la presentación del libro de Jorge Volpi, La desigualdad es la raíz de los problemas en América Latina. Natalia nos habla brevemente de la biografía del autor, mejicano, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca; y destaca como llamativo una propuesta de nuevos términos relacionados principalmente con la política. Así, Jorge Volpi habla de <
El artículo transmite la idea de que la desigualdad económica, la pobreza, es la raíz de todos los problemas en Latinoamérica.
María, por su parte, comenta sus impresiones acerca del artículo: Análisis de la Política Económica en Venezuela. 1998-2006,de Maximiliano García Hernández y Raquel Reyes Avedaño. María señala cómo el petróleo afectó la economía del país y su influencia sobre el PIB.
Por mi parte, comento brevemente los contenidos sobre un artículo de la revista del CEPAL: Gonzalo A. Saraví, agosto 2009. “Juventud ys entidos de pertenencia en América Latina: causas y riesgos de la fragmentación social”. Revista CEPAL 98.
Que traba sobre cómo el debilitamiento de la escuela y del trabajo en su capacidad de generar percepciones, voluntades y valores compartidos entre los jóvenes, hace que estas instituciones ya no sean consideradas como factor esencial de la cohesión social.Acerca del artículo “Territorio, Identidad y Conflicto: La lucha por la tierra en la Araucanía chilena”, de Jorge Chauca García, comento la dificultad que estoy encontrando en la comprensión de algunos conceptos, y señalo las diferencias a las que hace referencia el artículo sobre los términos mapuche y araucano.
sábado, 5 de diciembre de 2009
MEMORIA DE LA SESIÓN DE TRABAJO DEL 02-12-09
MEMORIA GRUPAL 02-12-09
En esta sesión de grupo comentamos los avances que estamos haciendo las cuatro, en relación a la bibliografía del trabajo y la forma de orientarlo y llegamos a diferentas acuerdos.
El día 16 de Enero de 2010 nos reuniremos, ya con nuestro respectivo trabajo elaborado, para concretar la introducción y conclusiones del trabajo conjunto y maquetarlo. También nos pusimos de acuerdo en cuanto al sistema de citas que vamos a emplear y a la elaboración del apéndice documental. No queremos extendernos en este punto, pero si nos interesa incluir un esquema de la historia de Chile, Venezuela y México, no sólo como información adicional, sino también como instrumento que usaremos para elaborar y entender los diferentes puntos de nuestros respectivos trabajos.
En relación al blog, tratamos el problema de la entrada de la semana que viene, llegando a la conclusión de que sería conveniente no desperdiciar ninguna entrada, por lo que Estela se compromete a continuar con el calendario programado ampliando algún aspecto del temario dado en clase que resulte de interés.
En esta sesión de grupo comentamos los avances que estamos haciendo las cuatro, en relación a la bibliografía del trabajo y la forma de orientarlo y llegamos a diferentas acuerdos.
El día 16 de Enero de 2010 nos reuniremos, ya con nuestro respectivo trabajo elaborado, para concretar la introducción y conclusiones del trabajo conjunto y maquetarlo. También nos pusimos de acuerdo en cuanto al sistema de citas que vamos a emplear y a la elaboración del apéndice documental. No queremos extendernos en este punto, pero si nos interesa incluir un esquema de la historia de Chile, Venezuela y México, no sólo como información adicional, sino también como instrumento que usaremos para elaborar y entender los diferentes puntos de nuestros respectivos trabajos.
En relación al blog, tratamos el problema de la entrada de la semana que viene, llegando a la conclusión de que sería conveniente no desperdiciar ninguna entrada, por lo que Estela se compromete a continuar con el calendario programado ampliando algún aspecto del temario dado en clase que resulte de interés.
La españa borbónica del siglo XVIII
LA POLÍTICA REGALISTA DE LOS BORBONES
El regalismo es una doctrina común entre las monarquías católicas europeas de la época. La política regalista se refiere a las relaciones entre la Santa Sede y el Estado e intenta limitar la posición de privilegio de la Iglesia.
La administración borbónica reclamará dos regalías:
- El pase regio: el monarca se reserva la potestad de conceder, retener o denegar cualquier documento pontificio en los territorios de la monarquía.
- Patronato regio: o derecho de presentación universal para todos los obispados, permite al monarca la posibilidad de presentar varios candidatos afines a los Borbón para que el Papa elija uno.
Las relaciones entre la Santa Sede y el Estado se regulan mediante negociaciones, compromisos y acuerdos que dan lugar a varios concordatos:
- Concordato de 1709: Durante el reinado de Felipe V. Al no conseguirse el patronato regio se produce una ruptura con la Santa Sede.
- Concordato de 1737: También durante el reinado de Felipe V. Este concordato ya da ciertas concesiones al monarca, como son la regulación del derecho de asilo o la disminución de algunos privilegios eclesiásticos, pero queda pendiente el tema del patronato regio.
- Concordato de 1753: Durante el reinado de Fernando VI. Durante su reinado, la política regalista estará dirigida por el Marqués de la Ensenada y el padre Rávano (confesor del Rey). Este concordato ya concedía el patronato regio y fue el más duradero de todos (hasta 1851). A consecuencia de este patronato regio surgieron obispos “funcionarios”, muy útiles al monarca, especialmente cuando se produjo la expulsión de los jesuitas en 1767. Los jesuitas representaban el pensamiento ultramontano, que rechazaba totalmente el regalismo.
REINADO DE FELIPE V (1700-1746)
Podemos dividir su reinado en cuatro grandes etapas: la etapa del intervencionismo francés, la etapa de influencia italiana y finalmente la etapa española.
1. ETAPA FRANCESA (1700- 1714)
Hasta mediados de la segunda década del XVIII, la política de Felipe V estuvo muy marcada por la influencia francesa a través de Orry y de la princesa de los Ursinos. Bajo su reinado se inició la renovación de la cultura en España, en ciencias, literatura, filosofía, arte, política, religión y economía. En 1712 aún no acabada la guerra de Sucesión, se fundó la Biblioteca Nacional; un año después, se creaba la Academia de la Lengua y, más tarde, las de Medicina, Historia... todas ellas a imitación de las Academias francesas.
En política interior se ocupó de la creación de secretarías y de intendencias así como de llevar a cabo una centralización y unificación administrativa con los Decretos de Nueva Planta, aboliendo los fueros aragoneses y valencianos. Para concepción de Castro “El mayor cambio político antes de la revolución liberal fue la aparición de los ministros responsables en sus correspondientes áreas específicas, lo cual se produjo en España
con Felipe V a partir de 1703”.
Contrae matrimonio con Maria Luisa de Saboya, con la que tendrá dos hijos: Luis I y Fernando VI.
En esta etapa estará asesorado por el Consejo Real en relación a medidas y reformas.
Se perfilan tres partidos: el francés, el español y el austriaco.
Por sugerencia de Luis XIV, se embarca en una reforma hacendística con ayuda del Duque de Harcourt y Jean Orry que resultó un gran fracaso.
El panorama internacional se complica con el ataque angloholandés a Cádiz (1702), el abandono de Saboya y Portugal y la pérdida de Gibraltar en 1704.
Se inicia el plan de reforma de los consejos, la política foral y la lucha contra la corrupción, con un resultado muy satisfactorio.
En 1707 se pierden Nápoles y Cerdeña y en 1708 Menorca.
La Guerra de sucesión sería la lucha entre dos bandos: los partidarios de Felipe V como sucesor al trono (Francia) y los partidarios del Archiduque Carlos, es decir, el Bando Aliado (Inglaterra, Provincias Unidas, Portugal, Imperio).
La guerra termina con los Tratados de Utrech: Son 11 pactos firmados entre 1713-1714
El resultado final fue el reconocimiento de Felipe V como rey de España y las Indias y su renuncia a reclamar en un futuro el trono de Francia. El gran vencedor fue Gran Bretaña que consiguió el control de las rutas marítimas. Francia pacta por separado con Inglaterra, Holanda, Saboya, Portugal y Prusia. Con Inglaterra se pacta la entrega de Gibraltar (1704), Menorca (1708), el navío de permiso y asiento de negros. Con Saboya la cesión de Sicilia
Con el Imperiola cesión de los Países Bajos españoles, Nápoles, Cerdeña y Milán. Y finalmente con Portugal la devolución de Sacramento.
Felipe V firmó la Paz de Utrech para dar fin al conflicto, sin embargo, intentará revisar continuamente estos tratados.
2. ETAPA ITALIANA (1715-1724)
Tras la muerte de su primera esposa, María Luisa de Saboya, Felipe contrajo de nuevo matrimonio en 1714 con Isabel de Farnesio, con la que tuvo siete hijos: entre ellos el que sería Carlos III, y Felipe, duque de Parma. El nuevo matrimonio supuso un cambio del influjo francés por el italiano, centrándose en una política que solicitaba una revisión de lo pactado en Utrech y la recuperación de los territorios italianos. El Cardenal Alberoni dirigió en un primer momento esta política reivindicatoria, pero la Cuádruple Alianza integrada por Gran Bretaña, Francia, Países Bajos y el Imperio, puso fin a estos intentos. El fracaso de la gestión de Alberoni (1715- 1719) dará lugar a su sustitución por José de Grimaldo en política interior y el barón Ripperdá en política exterior.
Se fracasó asimismo en los intentos por recuperar Menorca y Gibraltar.
En política interior interesa socavar la autoridad de los consejos. En relación a la política naval se compran navíos a Génova y se construyen otros en Cataluña y Guipúzcoa
En política exterior se dan dos tendencias: la tendente a mejorar el comercio con las Américas y la Mediterránea, tendente a recuperar los territorios italianos perdidos con los acuerdos de Utrech. Entre 1720 y 1724 España busca el revisionismo pero a través de medios diplomáticos. Fernando V firma el tratado de Cambray y evacua Cerdeña y Sicilia. Las potencias europeas se comprometen a reconocer a los hijos de Isabel de Farnesio como herederos de Parma y Toscana.
Con el Tratado de Viena (1725) se firma la paz entre el archiduque Carlos VI y Felipe V, y se proyectan matrimonios entre dinastías europeas.
3. ETAPA ESPAÑOLA (1726- 1746)
En 1724 Felipe V abdicará en su hijo Luis I, que fallecerá a los pocos meses, viéndose obligado a retomar su reinado en un momento muy complejo, continuando con el deseo de revisar los tratados de Utrech a través de medios diplomáticos y no de la guerra.
Este segundo reinado de Felipe V supuso un cambio en la política anterior a su abdicación, con miras más españolas que italianizantes y rodeándose de ministros españoles. Entre ellos, José Patiño, político, diplomático y economista; José del Campillo, hacendista; y, luego, el marqués de la Ensenada, gran político y magnífico planificador de la economía.
La alianza familiar con Francia a través de los Pactos de Familia hizo que el ejército español ayudara al francés en las guerras de Sucesión polaca y austriaca, y posibilitó que el hijo mayor de Isabel de Farnesio, Carlos, se convirtiera en rey de Nápoles y Sicilia, llegando a ser también más tarde rey de España como Carlos III; y el otro, Felipe, en duque de Parma, Plasencia y Guastalla.
Primer pacto: Francia recupera Gibraltar para España a cambio de tratados comerciales.
En las Claúsulas públicas Francia garantiza la sucesión en Parma y Piacenza y España debía oponerse a la Pragmática de Austria.
Guerra de Sucesión polaca a favor de Francia.
El futuro Carlos II es reconocido rey de Nápoles y Sicilia. Los derechos de Parma y Piacenza pasan a Austria. España se desilusiona porque no se recupera Gibraltar.
Gran Bretaña lleva a cabo acciones de contrabando en la Florida y California, culmina en “La guerra de la oreja de Jenkins”(el pirata Jekins es apresado por españoles y se le corta una oreja, en el parlamento inglés lo ven como una provocación y declaran la guerra, Inglaterra ignora que estaba incumpliendo el tratado de Utrech).
Portovelo es saqueado por Verman (se demuestra el desarrollo naval español).
Guerra de sucesión Austriaca (1740-1748): todas las potencias europeas buscan un “trozo del imperio”, a raíz de esta guerra se firma el segundo pacto de familia: de 1743. Francia se compromete a recuperar Menoría y luchar contra Gran Bretaña. La guerra de sucesión austriaca tensa la relación hispano- francesa. La guerra de sucesión concluye con la paz de Aquisgrán, que no establece la victoria para ninguno de los contendientes. Fue una especia de punto y seguido de la contienda Francia- Inglaterra.
El resultado será que la sensación de los españoles hacia los franceses será de desencanto, como expresan las palabras de José de Carvajal y Lancaster:
“Conocí con evidencia que es imposible la unión, que tienen para nosotros
una enemiga irreconciliable y así no hay que dudar que no cabe tal unión... y que la
Francia nos ha de asesinar siempre... y que el Español que predique tal unión o es
mal Español o está ciego como lo estuve, pero sea Dios bendito que me ha
desengañado”
JOSÉ DE CARVAJAL Y LANCÁSTER, Testamento político, ed. J. M. Delgado Barrado, Córdoba, 1999, pp. 13 y 17). Citado en un artículo de la revista Tiempos Modernos.
José Carvajal estuvo al frente de la presidencia del Consejo de Indias en el Reinado de Felipe V y fue Presidente de la Junta de Comercio y Moneda (enero de 1746). También fue Secretario de Estado en el reinado de Fernando VI.
El 9 de julio de 1746, Felipe V murió en Madrid, sucediéndole en el trono su hijo Fernando VI. Por deseo del monarca, su cuerpo fue enterrado en el palacio de la Granja de San Ildefonso.
Como aspectos positivos del reinado de Felipe V, podemos resaltar que fue el reinado más largo de España hasta el momento (45 años), que dejó una buena herencia a pesar de la complicada situación con la que se encuentra, que consigue colocar a su hijo en el trono de Nápolesy que a pesar de todo, consiguió mantener a España como potencia europea.
Los aspectos negativos de su reinado serían su carácter inestable y la influencia en aspectos políticos que ejerció su mujer Isabel de Farnesio.
REINADO DE FERNANDO VI (1746-1759)
Política exterior: Neutralidad
- Paz de Aquisgrán
- Tratado de Madrid
- Tratado de Neutralidad con territorios italianos
Política exterior: Reformismo
- El Marqués de la Ensenada y José Carvajal
- Ricardo Wall
- Últimos años de reinado
La figura de Fernando VI se ha oscurecido por la de Carlos III. Fue llamado el prudente o el justo y contrajo matrimonio con Bárbara de Braganza. Incide en la reconstrucción interior, el reformismo, la neutralidad y el pacifismo (tratado de Madrid con Portugal, neutralidad con las repúblicas italianas). Dispuso de ministros eficaces como el Marqués de la Ensenada, José de Carvajal, Ricardo Wall,..
En política exterior firmará la Paz con Prusia y el Tratado de Aquisgrán con el resto de países, dicha paz se romperá en 1756.
Fernando VI hará una lectura muy crítica del reinado de su padre, busca la neutralidad frente a la beligerancia de Fernando VI, pero es una neutralidad activa y vigilante (no sería síntoma de debilidad). Entre los tratados que firmó destacan:
- El Tratado de Madrid con Portugal entre Fernando VI y Juan V: pretendía definir los límites de las colonias en América del Sur. Se permite la expansión de Portugal a cambio de entregar a España la colonia de Sacramento (foco de contrabando portugués, había sido cedida a Portugal en los tratados de Utrech). Al ampliar las fronteras, las reducciones jesuitas pasaron a manos portuguesas, los jesuitas se revelan por el trato que da Portugal a los indígenas, el conflicto se resuelve con la firma de la Paz de París.
- El Tratado de neutralidad con territorios italianos (1752): principios de la Paz de Aquisgrán. Son acuerdos de Alianza que aseguran ayuda mutua en caso de invasión de los reinos italianos. Fue un pacto para la conservación en Italia del orden constituido. Salvo excepciones, Italia deja de ser el escenario principal de luchas hasta la Revolución Francesa.
Con relación a la política interior destaca una revitalización militar y económica, además de las reformas hacendísticas, económicas y administrativas a cargo del Marqués de la Ensenada, como por ejemplo el Catastro. Se reforma la marina y el ejército y se firma el concordato de 1753.
Se intenta dar solución al problema de los gitanos, como etnia nómada que no se ajustaba a las normas sociales y que estaba asociada con la hechicería y la vagancia. Fernando VI ordena que los gitanos que no se asienten serán encarcelados, iniciando así una política de persecución.
El Marqués de la Ensenada fue consejero de Estado durante los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Fue secretario de Hacienda, Marina e Indias.
Se crea un nuevo modelo de Hacienda que refleja que es el reformismo español en el siglo XVIII. Transformó radicalmente el sistema fiscal generando la oposición de nobles y poderosos, debido a esta oposición se retira el proyecto de catastro dejándonos una documentación muy valiosa referente a esta investigación que se realiza en toda Castilla, pueblo por pueblo.
Otras reformas de Fernando VI:
- Creación del giro real: era una institución financiera pública que servía para facilitar el envío de dinero. Podría parecer un preludio o acercamiento a la idea de Banco de España.
- Impulsará el comercio americano.
- Modernizará la marina.
- Concordatos con la Iglesia.
- Florecimiento de la cultura.
Para la elaboración de esta entrada he consultado la revista electrónica de historia moderna “Tiempos modernos” recomendada por la fundación española de Historia Moderna. También he consultado la biblioteca virtual Cervantes.
El regalismo es una doctrina común entre las monarquías católicas europeas de la época. La política regalista se refiere a las relaciones entre la Santa Sede y el Estado e intenta limitar la posición de privilegio de la Iglesia.
La administración borbónica reclamará dos regalías:
- El pase regio: el monarca se reserva la potestad de conceder, retener o denegar cualquier documento pontificio en los territorios de la monarquía.
- Patronato regio: o derecho de presentación universal para todos los obispados, permite al monarca la posibilidad de presentar varios candidatos afines a los Borbón para que el Papa elija uno.
Las relaciones entre la Santa Sede y el Estado se regulan mediante negociaciones, compromisos y acuerdos que dan lugar a varios concordatos:
- Concordato de 1709: Durante el reinado de Felipe V. Al no conseguirse el patronato regio se produce una ruptura con la Santa Sede.
- Concordato de 1737: También durante el reinado de Felipe V. Este concordato ya da ciertas concesiones al monarca, como son la regulación del derecho de asilo o la disminución de algunos privilegios eclesiásticos, pero queda pendiente el tema del patronato regio.
- Concordato de 1753: Durante el reinado de Fernando VI. Durante su reinado, la política regalista estará dirigida por el Marqués de la Ensenada y el padre Rávano (confesor del Rey). Este concordato ya concedía el patronato regio y fue el más duradero de todos (hasta 1851). A consecuencia de este patronato regio surgieron obispos “funcionarios”, muy útiles al monarca, especialmente cuando se produjo la expulsión de los jesuitas en 1767. Los jesuitas representaban el pensamiento ultramontano, que rechazaba totalmente el regalismo.
REINADO DE FELIPE V (1700-1746)
Podemos dividir su reinado en cuatro grandes etapas: la etapa del intervencionismo francés, la etapa de influencia italiana y finalmente la etapa española.
1. ETAPA FRANCESA (1700- 1714)
Hasta mediados de la segunda década del XVIII, la política de Felipe V estuvo muy marcada por la influencia francesa a través de Orry y de la princesa de los Ursinos. Bajo su reinado se inició la renovación de la cultura en España, en ciencias, literatura, filosofía, arte, política, religión y economía. En 1712 aún no acabada la guerra de Sucesión, se fundó la Biblioteca Nacional; un año después, se creaba la Academia de la Lengua y, más tarde, las de Medicina, Historia... todas ellas a imitación de las Academias francesas.
En política interior se ocupó de la creación de secretarías y de intendencias así como de llevar a cabo una centralización y unificación administrativa con los Decretos de Nueva Planta, aboliendo los fueros aragoneses y valencianos. Para concepción de Castro “El mayor cambio político antes de la revolución liberal fue la aparición de los ministros responsables en sus correspondientes áreas específicas, lo cual se produjo en España
con Felipe V a partir de 1703”.
Contrae matrimonio con Maria Luisa de Saboya, con la que tendrá dos hijos: Luis I y Fernando VI.
En esta etapa estará asesorado por el Consejo Real en relación a medidas y reformas.
Se perfilan tres partidos: el francés, el español y el austriaco.
Por sugerencia de Luis XIV, se embarca en una reforma hacendística con ayuda del Duque de Harcourt y Jean Orry que resultó un gran fracaso.
El panorama internacional se complica con el ataque angloholandés a Cádiz (1702), el abandono de Saboya y Portugal y la pérdida de Gibraltar en 1704.
Se inicia el plan de reforma de los consejos, la política foral y la lucha contra la corrupción, con un resultado muy satisfactorio.
En 1707 se pierden Nápoles y Cerdeña y en 1708 Menorca.
La Guerra de sucesión sería la lucha entre dos bandos: los partidarios de Felipe V como sucesor al trono (Francia) y los partidarios del Archiduque Carlos, es decir, el Bando Aliado (Inglaterra, Provincias Unidas, Portugal, Imperio).
La guerra termina con los Tratados de Utrech: Son 11 pactos firmados entre 1713-1714
El resultado final fue el reconocimiento de Felipe V como rey de España y las Indias y su renuncia a reclamar en un futuro el trono de Francia. El gran vencedor fue Gran Bretaña que consiguió el control de las rutas marítimas. Francia pacta por separado con Inglaterra, Holanda, Saboya, Portugal y Prusia. Con Inglaterra se pacta la entrega de Gibraltar (1704), Menorca (1708), el navío de permiso y asiento de negros. Con Saboya la cesión de Sicilia
Con el Imperiola cesión de los Países Bajos españoles, Nápoles, Cerdeña y Milán. Y finalmente con Portugal la devolución de Sacramento.
Felipe V firmó la Paz de Utrech para dar fin al conflicto, sin embargo, intentará revisar continuamente estos tratados.
2. ETAPA ITALIANA (1715-1724)
Tras la muerte de su primera esposa, María Luisa de Saboya, Felipe contrajo de nuevo matrimonio en 1714 con Isabel de Farnesio, con la que tuvo siete hijos: entre ellos el que sería Carlos III, y Felipe, duque de Parma. El nuevo matrimonio supuso un cambio del influjo francés por el italiano, centrándose en una política que solicitaba una revisión de lo pactado en Utrech y la recuperación de los territorios italianos. El Cardenal Alberoni dirigió en un primer momento esta política reivindicatoria, pero la Cuádruple Alianza integrada por Gran Bretaña, Francia, Países Bajos y el Imperio, puso fin a estos intentos. El fracaso de la gestión de Alberoni (1715- 1719) dará lugar a su sustitución por José de Grimaldo en política interior y el barón Ripperdá en política exterior.
Se fracasó asimismo en los intentos por recuperar Menorca y Gibraltar.
En política interior interesa socavar la autoridad de los consejos. En relación a la política naval se compran navíos a Génova y se construyen otros en Cataluña y Guipúzcoa
En política exterior se dan dos tendencias: la tendente a mejorar el comercio con las Américas y la Mediterránea, tendente a recuperar los territorios italianos perdidos con los acuerdos de Utrech. Entre 1720 y 1724 España busca el revisionismo pero a través de medios diplomáticos. Fernando V firma el tratado de Cambray y evacua Cerdeña y Sicilia. Las potencias europeas se comprometen a reconocer a los hijos de Isabel de Farnesio como herederos de Parma y Toscana.
Con el Tratado de Viena (1725) se firma la paz entre el archiduque Carlos VI y Felipe V, y se proyectan matrimonios entre dinastías europeas.
3. ETAPA ESPAÑOLA (1726- 1746)
En 1724 Felipe V abdicará en su hijo Luis I, que fallecerá a los pocos meses, viéndose obligado a retomar su reinado en un momento muy complejo, continuando con el deseo de revisar los tratados de Utrech a través de medios diplomáticos y no de la guerra.
Este segundo reinado de Felipe V supuso un cambio en la política anterior a su abdicación, con miras más españolas que italianizantes y rodeándose de ministros españoles. Entre ellos, José Patiño, político, diplomático y economista; José del Campillo, hacendista; y, luego, el marqués de la Ensenada, gran político y magnífico planificador de la economía.
La alianza familiar con Francia a través de los Pactos de Familia hizo que el ejército español ayudara al francés en las guerras de Sucesión polaca y austriaca, y posibilitó que el hijo mayor de Isabel de Farnesio, Carlos, se convirtiera en rey de Nápoles y Sicilia, llegando a ser también más tarde rey de España como Carlos III; y el otro, Felipe, en duque de Parma, Plasencia y Guastalla.
Primer pacto: Francia recupera Gibraltar para España a cambio de tratados comerciales.
En las Claúsulas públicas Francia garantiza la sucesión en Parma y Piacenza y España debía oponerse a la Pragmática de Austria.
Guerra de Sucesión polaca a favor de Francia.
El futuro Carlos II es reconocido rey de Nápoles y Sicilia. Los derechos de Parma y Piacenza pasan a Austria. España se desilusiona porque no se recupera Gibraltar.
Gran Bretaña lleva a cabo acciones de contrabando en la Florida y California, culmina en “La guerra de la oreja de Jenkins”(el pirata Jekins es apresado por españoles y se le corta una oreja, en el parlamento inglés lo ven como una provocación y declaran la guerra, Inglaterra ignora que estaba incumpliendo el tratado de Utrech).
Portovelo es saqueado por Verman (se demuestra el desarrollo naval español).
Guerra de sucesión Austriaca (1740-1748): todas las potencias europeas buscan un “trozo del imperio”, a raíz de esta guerra se firma el segundo pacto de familia: de 1743. Francia se compromete a recuperar Menoría y luchar contra Gran Bretaña. La guerra de sucesión austriaca tensa la relación hispano- francesa. La guerra de sucesión concluye con la paz de Aquisgrán, que no establece la victoria para ninguno de los contendientes. Fue una especia de punto y seguido de la contienda Francia- Inglaterra.
El resultado será que la sensación de los españoles hacia los franceses será de desencanto, como expresan las palabras de José de Carvajal y Lancaster:
“Conocí con evidencia que es imposible la unión, que tienen para nosotros
una enemiga irreconciliable y así no hay que dudar que no cabe tal unión... y que la
Francia nos ha de asesinar siempre... y que el Español que predique tal unión o es
mal Español o está ciego como lo estuve, pero sea Dios bendito que me ha
desengañado”
JOSÉ DE CARVAJAL Y LANCÁSTER, Testamento político, ed. J. M. Delgado Barrado, Córdoba, 1999, pp. 13 y 17). Citado en un artículo de la revista Tiempos Modernos.
José Carvajal estuvo al frente de la presidencia del Consejo de Indias en el Reinado de Felipe V y fue Presidente de la Junta de Comercio y Moneda (enero de 1746). También fue Secretario de Estado en el reinado de Fernando VI.
El 9 de julio de 1746, Felipe V murió en Madrid, sucediéndole en el trono su hijo Fernando VI. Por deseo del monarca, su cuerpo fue enterrado en el palacio de la Granja de San Ildefonso.
Como aspectos positivos del reinado de Felipe V, podemos resaltar que fue el reinado más largo de España hasta el momento (45 años), que dejó una buena herencia a pesar de la complicada situación con la que se encuentra, que consigue colocar a su hijo en el trono de Nápolesy que a pesar de todo, consiguió mantener a España como potencia europea.
Los aspectos negativos de su reinado serían su carácter inestable y la influencia en aspectos políticos que ejerció su mujer Isabel de Farnesio.
REINADO DE FERNANDO VI (1746-1759)
Política exterior: Neutralidad
- Paz de Aquisgrán
- Tratado de Madrid
- Tratado de Neutralidad con territorios italianos
Política exterior: Reformismo
- El Marqués de la Ensenada y José Carvajal
- Ricardo Wall
- Últimos años de reinado
La figura de Fernando VI se ha oscurecido por la de Carlos III. Fue llamado el prudente o el justo y contrajo matrimonio con Bárbara de Braganza. Incide en la reconstrucción interior, el reformismo, la neutralidad y el pacifismo (tratado de Madrid con Portugal, neutralidad con las repúblicas italianas). Dispuso de ministros eficaces como el Marqués de la Ensenada, José de Carvajal, Ricardo Wall,..
En política exterior firmará la Paz con Prusia y el Tratado de Aquisgrán con el resto de países, dicha paz se romperá en 1756.
Fernando VI hará una lectura muy crítica del reinado de su padre, busca la neutralidad frente a la beligerancia de Fernando VI, pero es una neutralidad activa y vigilante (no sería síntoma de debilidad). Entre los tratados que firmó destacan:
- El Tratado de Madrid con Portugal entre Fernando VI y Juan V: pretendía definir los límites de las colonias en América del Sur. Se permite la expansión de Portugal a cambio de entregar a España la colonia de Sacramento (foco de contrabando portugués, había sido cedida a Portugal en los tratados de Utrech). Al ampliar las fronteras, las reducciones jesuitas pasaron a manos portuguesas, los jesuitas se revelan por el trato que da Portugal a los indígenas, el conflicto se resuelve con la firma de la Paz de París.
- El Tratado de neutralidad con territorios italianos (1752): principios de la Paz de Aquisgrán. Son acuerdos de Alianza que aseguran ayuda mutua en caso de invasión de los reinos italianos. Fue un pacto para la conservación en Italia del orden constituido. Salvo excepciones, Italia deja de ser el escenario principal de luchas hasta la Revolución Francesa.
Con relación a la política interior destaca una revitalización militar y económica, además de las reformas hacendísticas, económicas y administrativas a cargo del Marqués de la Ensenada, como por ejemplo el Catastro. Se reforma la marina y el ejército y se firma el concordato de 1753.
Se intenta dar solución al problema de los gitanos, como etnia nómada que no se ajustaba a las normas sociales y que estaba asociada con la hechicería y la vagancia. Fernando VI ordena que los gitanos que no se asienten serán encarcelados, iniciando así una política de persecución.
El Marqués de la Ensenada fue consejero de Estado durante los reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III. Fue secretario de Hacienda, Marina e Indias.
Se crea un nuevo modelo de Hacienda que refleja que es el reformismo español en el siglo XVIII. Transformó radicalmente el sistema fiscal generando la oposición de nobles y poderosos, debido a esta oposición se retira el proyecto de catastro dejándonos una documentación muy valiosa referente a esta investigación que se realiza en toda Castilla, pueblo por pueblo.
Otras reformas de Fernando VI:
- Creación del giro real: era una institución financiera pública que servía para facilitar el envío de dinero. Podría parecer un preludio o acercamiento a la idea de Banco de España.
- Impulsará el comercio americano.
- Modernizará la marina.
- Concordatos con la Iglesia.
- Florecimiento de la cultura.
Para la elaboración de esta entrada he consultado la revista electrónica de historia moderna “Tiempos modernos” recomendada por la fundación española de Historia Moderna. También he consultado la biblioteca virtual Cervantes.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Memoria 25/11/2009
Esta semana hemos intentado organizarnos y dejar fijados algunos asuntos. Nos hemos puesto una fecha para tener terminada cada una nuestra parte del trabajo y poder reunirnos antes de la última exposición para elaborar las partes conjuntas.
Hemos decidido, por otra parte,buscar durante esta semana la bibliografía que vayamos a usar para Venezuela y México y dejarla fijada también.
En cuanto al trabajo realizado por cada una:
Estela: Ha leído el artículo Transición demográfico-epidemológica, de Jorge Szot Moza, y el libro Mujeres, ciudadanía y participación política en Mexico. Hemos mirado también un capítulo del libro Territorios en transformación que ha traído. Por útimo, nos ha estado hablando un poco de lo que ha leído en el artículo.
Natalia: ha leído el artículo Desigualdad social en américa Latina y el caso chileno, de Ernesto Orne y Carlos Vergara y continúa trabajando con Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial, de Manuel Castells. Nos ha estado comentando lo que ha leído y nos ha enseñado unas tablas que aparecen en el libro que nos pueden ser muy útiles a las demás.
María: está trabajando con el libro Dependencia y desarrollo en América Latina, de Enrique Cardoso, y ha buscado información sobre la OEA y otros organismos y tratados que impliquen una dependencia entre los paises americanos.
Hemos decidido, por otra parte,buscar durante esta semana la bibliografía que vayamos a usar para Venezuela y México y dejarla fijada también.
En cuanto al trabajo realizado por cada una:
Estela: Ha leído el artículo Transición demográfico-epidemológica, de Jorge Szot Moza, y el libro Mujeres, ciudadanía y participación política en Mexico. Hemos mirado también un capítulo del libro Territorios en transformación que ha traído. Por útimo, nos ha estado hablando un poco de lo que ha leído en el artículo.
Natalia: ha leído el artículo Desigualdad social en américa Latina y el caso chileno, de Ernesto Orne y Carlos Vergara y continúa trabajando con Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial, de Manuel Castells. Nos ha estado comentando lo que ha leído y nos ha enseñado unas tablas que aparecen en el libro que nos pueden ser muy útiles a las demás.
María: está trabajando con el libro Dependencia y desarrollo en América Latina, de Enrique Cardoso, y ha buscado información sobre la OEA y otros organismos y tratados que impliquen una dependencia entre los paises americanos.
martes, 1 de diciembre de 2009
Reforma fiscal
Fue proyectada en 1749 por el Marqués de la Ensenada. Con esta reforma se pretendía sustituir los impuestos anteriores por un único impuesto que fuera directo y progresivo. No pudo llevarse a cabo finalmente, sin embargo de este intento salió el Catastro de Ensenada, estudio de gran valor historiográfico, que debe su nombre al hecho de que fuera este marqués, ministro de Fernando VI, su principal impulsor. Será con este monarca que el proyecto tome fuerza, pero el marqués de la Ensenada ya había sido Ministro de Hacienda con Felipe V, y en ese tiempo ya intentó impulsar el Catastro, como muestra uno estudio piloto realizado en Guadalajara en 1746.
Durante siete años se catastraron los territorios peninsulares, a excepción de las actuales Aragón, Cataluña, Navarra y País Vasco. No se llevó a cabo con los territorios de las islas: Baleares por formar parte de la Corona de Aragón, y Canarias, por poseer un régimen fiscal distinto al castellano. En total se catastraron las ¾ partes del territorio español actual, dirigido todo por la Real Junta de Única Contribución.
Fueron varios los motivos por los que se consideró necesario el Catastro:
-Las arcas de la Real Hacienda, como consecuencia de un largo periodo de guerra, se hallaban exhaustas, llegando a producirse la bancarrota en 1739.
-Las formas de contribuir a la Real Hacienda eran muchas y muy complejas.
- La Real Hacienda no recaudaba directamente, sino que arrendaba la recaudación, por provincias o partidos, lo que daba lugar a dos hechos: se reducía en gran medida lo recaudado, y se cometían abusos sobre los vasallos, que terminaban pagando más.
-Se había producido un incremento de bienes de manos muertas, no enajenables.
-Existía una gran falta de equidad en el sistema fiscal. La gran parte de las contribuciones procedía del pueblo llano, mientras que el clero y nobleza, poseedores de gran parte de las rentas, realizaban una contribución prácticamente nula.
La finalidad del Catastro, como ya se ha dicho era, evidentemente, fiscal y económica, pero hoy en día, 250 años después, los que han estudiado tanto la documentación catastral como la correspondencia entre los responsables provinciales del Catastro y los miembros de la Real Junta, afirman la existencia de unos objetivos encaminados a la recopilación de información sobre el territorio para un mejor conocimiento del mismo.
Bibliografía:
Averiguarlo todo de todos: el catastro de Ensenada. Concepción Camarero Bullón. Estudios geográficos. Jul-dic 2002.
Durante siete años se catastraron los territorios peninsulares, a excepción de las actuales Aragón, Cataluña, Navarra y País Vasco. No se llevó a cabo con los territorios de las islas: Baleares por formar parte de la Corona de Aragón, y Canarias, por poseer un régimen fiscal distinto al castellano. En total se catastraron las ¾ partes del territorio español actual, dirigido todo por la Real Junta de Única Contribución.
Fueron varios los motivos por los que se consideró necesario el Catastro:
-Las arcas de la Real Hacienda, como consecuencia de un largo periodo de guerra, se hallaban exhaustas, llegando a producirse la bancarrota en 1739.
-Las formas de contribuir a la Real Hacienda eran muchas y muy complejas.
- La Real Hacienda no recaudaba directamente, sino que arrendaba la recaudación, por provincias o partidos, lo que daba lugar a dos hechos: se reducía en gran medida lo recaudado, y se cometían abusos sobre los vasallos, que terminaban pagando más.
-Se había producido un incremento de bienes de manos muertas, no enajenables.
-Existía una gran falta de equidad en el sistema fiscal. La gran parte de las contribuciones procedía del pueblo llano, mientras que el clero y nobleza, poseedores de gran parte de las rentas, realizaban una contribución prácticamente nula.
La finalidad del Catastro, como ya se ha dicho era, evidentemente, fiscal y económica, pero hoy en día, 250 años después, los que han estudiado tanto la documentación catastral como la correspondencia entre los responsables provinciales del Catastro y los miembros de la Real Junta, afirman la existencia de unos objetivos encaminados a la recopilación de información sobre el territorio para un mejor conocimiento del mismo.
Bibliografía:
Averiguarlo todo de todos: el catastro de Ensenada. Concepción Camarero Bullón. Estudios geográficos. Jul-dic 2002.
Monarquía absoluta y reformas.
La llegada de Felipe V al trono supuso una serie de cambios en la estructura del Estado, orientados a su centralización, que permitiría la consolidación de la monarquía absoluta.
Como consecuencia de la Guerra de Sucesión, y siguiendo el modelo de pensamiento europeo vigente, se impusieron los Decretos de Nueva Planta, aplicando el sistema castellano a los territorios de la Corona de Aragón, a excepción de País Vasco y Navarra, que continuaron con sus regímenes forales al haber permanecido fieles a Felipe V, y aboliendo los fueros de Aragón y Navarra primeramente, y más tarde el de Cataluña, que habían sido territorios rebeldes. Se llevó a cabo asimismo una reforma de la administración central, que supuso el declive de las Cortes. Salvo el Consejo de Castilla, que actúa como un tribunal supremo de justicia, el resto de consejos fueron perdiendo su peso político y tomándolo las Secretarías de Despacho, precedentes de los actuales Ministerios. Éstas son ya órganos independientes con plenitud de competencias. Los consejos y las secretarías coexistirían, existiendo una convivencia difícil entre ellas por tener fracuentemente las mismas competencias. En 1987 se creó la Junta Suprema del Estado, antecedente del Consejo de Ministros, que tendría una breve duración, siendo disuelta en 1792.
Con el reinado de Felipe V se puso también en marcha un nuevo modelo de administración territorial. Se producirá la división de los territorios en provincias, y se sustituirán a los Virreyes por los Capitanes Generales. En el siglo XVIII existieron las Capitanías Generales de Cataluña y Valencia, que se diferenciaban de las demás entre otras cosas por poseer oficiales, procedentes de la aristocracia, con la más alta graduación. Sus Capitanes Generales, además de competencias militares tenían competencias de gobierno, al ser también presidentes de las respectivas Audiencias. Esto sucedió no solo en las Capitanías de Cataluña y Valencia, sino también en Aragón, Galicia, Mallorca y Canarias. El resto tan solo tenían competencias militares. Las Audiencias, subordinadas al Consejo de Castilla, tenían competencias jurídicas que eran fuente de conflictos, sobre todo en aquellas que presidían los Capitanes Generales, donde se daba una dualidad entre la justicia ordinaria que ejercía la Audiencia, y la militar de la Capitanía General. También se solaparon las jurisdicciones con las recien creadas Intendencias. Los funcionarios al mando de éstas, los Intendentes, cargo de modelo francés que mezcla lo militar y lo civil, poseían amplias competencias en materias de guerra y hacienda militar, como el reclutamiento, los suministros al ejército o las pagas, entre otras.
Dentro de los ayuntamientos, y subordinados a los Intendentes, encontramos a los Corregidores y Corregimientos. Éstos aplican las instrucciones de la Corte, las Audiencias o los Intendentes. Controlan de cerca los organismos municipales y sirven tambien para evitar rebeliones.
En 1766 se llevo a cabo por el gobierno de Carlos III una reforma municipal ideada por Campomanes, con la finalidad de limitar la influencia de la oligarquía y otorgar un mayor protagonismo a las clases populares en la política local, de manera que el pueblo elegía a los Diputados del Común y Síndicos Personeros de lo común. Esto reforzó también la autoridad de los corregidores y supuso un freno, o al menos esa era la intención, a la crisis que sufrían los municipios, motivada por la pérdida de su autonomía y poder político.
Bibliografía:
-www.historiasiglo20.org/HE/8b.htm#up
-Capitanes Generales en el siglo XX. Francisco Andújar Castillo. Revista de historia moderna. Anales de la Universidad de Alicante. Nº22. 2004.
-Diputados del común y Síndicos personeros en Alicante. Mª. Dolores Rubio Fernández. Revista de historia moderna. Anales de la Universidad de Alicante. Nº6-7, 1986.
Como consecuencia de la Guerra de Sucesión, y siguiendo el modelo de pensamiento europeo vigente, se impusieron los Decretos de Nueva Planta, aplicando el sistema castellano a los territorios de la Corona de Aragón, a excepción de País Vasco y Navarra, que continuaron con sus regímenes forales al haber permanecido fieles a Felipe V, y aboliendo los fueros de Aragón y Navarra primeramente, y más tarde el de Cataluña, que habían sido territorios rebeldes. Se llevó a cabo asimismo una reforma de la administración central, que supuso el declive de las Cortes. Salvo el Consejo de Castilla, que actúa como un tribunal supremo de justicia, el resto de consejos fueron perdiendo su peso político y tomándolo las Secretarías de Despacho, precedentes de los actuales Ministerios. Éstas son ya órganos independientes con plenitud de competencias. Los consejos y las secretarías coexistirían, existiendo una convivencia difícil entre ellas por tener fracuentemente las mismas competencias. En 1987 se creó la Junta Suprema del Estado, antecedente del Consejo de Ministros, que tendría una breve duración, siendo disuelta en 1792.
Con el reinado de Felipe V se puso también en marcha un nuevo modelo de administración territorial. Se producirá la división de los territorios en provincias, y se sustituirán a los Virreyes por los Capitanes Generales. En el siglo XVIII existieron las Capitanías Generales de Cataluña y Valencia, que se diferenciaban de las demás entre otras cosas por poseer oficiales, procedentes de la aristocracia, con la más alta graduación. Sus Capitanes Generales, además de competencias militares tenían competencias de gobierno, al ser también presidentes de las respectivas Audiencias. Esto sucedió no solo en las Capitanías de Cataluña y Valencia, sino también en Aragón, Galicia, Mallorca y Canarias. El resto tan solo tenían competencias militares. Las Audiencias, subordinadas al Consejo de Castilla, tenían competencias jurídicas que eran fuente de conflictos, sobre todo en aquellas que presidían los Capitanes Generales, donde se daba una dualidad entre la justicia ordinaria que ejercía la Audiencia, y la militar de la Capitanía General. También se solaparon las jurisdicciones con las recien creadas Intendencias. Los funcionarios al mando de éstas, los Intendentes, cargo de modelo francés que mezcla lo militar y lo civil, poseían amplias competencias en materias de guerra y hacienda militar, como el reclutamiento, los suministros al ejército o las pagas, entre otras.
Dentro de los ayuntamientos, y subordinados a los Intendentes, encontramos a los Corregidores y Corregimientos. Éstos aplican las instrucciones de la Corte, las Audiencias o los Intendentes. Controlan de cerca los organismos municipales y sirven tambien para evitar rebeliones.
En 1766 se llevo a cabo por el gobierno de Carlos III una reforma municipal ideada por Campomanes, con la finalidad de limitar la influencia de la oligarquía y otorgar un mayor protagonismo a las clases populares en la política local, de manera que el pueblo elegía a los Diputados del Común y Síndicos Personeros de lo común. Esto reforzó también la autoridad de los corregidores y supuso un freno, o al menos esa era la intención, a la crisis que sufrían los municipios, motivada por la pérdida de su autonomía y poder político.
Bibliografía:
-www.historiasiglo20.org/HE/8b.htm#up
-Capitanes Generales en el siglo XX. Francisco Andújar Castillo. Revista de historia moderna. Anales de la Universidad de Alicante. Nº22. 2004.
-Diputados del común y Síndicos personeros en Alicante. Mª. Dolores Rubio Fernández. Revista de historia moderna. Anales de la Universidad de Alicante. Nº6-7, 1986.
sábado, 21 de noviembre de 2009
MEMORIA DEL DÍA 18/11/2009
Esta semana nos hemos sobre todo concentrado en sólo uno de los países: Chile.
Natalia nos ha hecho un equema de la historia de Chile, que será útil para todas.
La semana que viene va a leer el artículo 'La desigualdad social en América Latina y el caso chileno'.
Estela ha buscado información sobre Chile en el manual de Skidmore y sobre los tres países en el capítulo 'Nacionalismo' del manual de Lucena Salmoral.
Para la semana próxima hechará un vistazo en el libro: 'Mujeres, cuidadanía y participacíon política en Mexico' de Edmé Domínguez R. y en el libro: 'diversidad cultural y poder en Iberoamérica' de Nestor García Canclini y Alfons Martinell.
María ha leído 'Breve Historia de Chile' de Armando de Ramón.
Y va a leer 'Dependencia y desarrollo en América Latina' de Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto.
Julie ha leído el capítulo sobre Chile en Skidmore y ha hechado un vistazo en el libro 'Historia de Mexico II: de la independencia a la época actual' de Ernesto de la Torre Villar.
Natalia nos ha hecho un equema de la historia de Chile, que será útil para todas.
La semana que viene va a leer el artículo 'La desigualdad social en América Latina y el caso chileno'.
Estela ha buscado información sobre Chile en el manual de Skidmore y sobre los tres países en el capítulo 'Nacionalismo' del manual de Lucena Salmoral.
Para la semana próxima hechará un vistazo en el libro: 'Mujeres, cuidadanía y participacíon política en Mexico' de Edmé Domínguez R. y en el libro: 'diversidad cultural y poder en Iberoamérica' de Nestor García Canclini y Alfons Martinell.
María ha leído 'Breve Historia de Chile' de Armando de Ramón.
Y va a leer 'Dependencia y desarrollo en América Latina' de Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto.
Julie ha leído el capítulo sobre Chile en Skidmore y ha hechado un vistazo en el libro 'Historia de Mexico II: de la independencia a la época actual' de Ernesto de la Torre Villar.
ESPAÑA DEL SIGLO XVIII
El siglo XVIII empezó con la muerte sin descendencia del último rey de los Austrias, Carlos II. Los dos pricipales candidatos a ocupar el trono eran Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Borbón y el Archiduque Carlos, hijo de Leopolde I, emperador de Austria. Carlos parecía ser el mejor candidato: era de la familia Habsburgo, su esposa era la princesa alemana Isabel Cristina de Brunswick, hija del Duque de Brunswick y una buena parte de las clases privilegiadas quería ver la continuidad de los Austrias. Coronar a Felipe de Anjou, en cambio, parecía ser más difícil. El testamento de Felipe IV prohibía la unión de ambas coronas en una misma persona y la presion bélica que Luis XIV ejercía sobre España creó muchos enemigos internos. Sin embargo, el testamento de Carlos II designó como sucesor al cadidato francés, que fue coronado en 1701 con el título de Felipe V.
La Guerra de la Sucesión (1702-1714)
Reformas internas

Decretos de Nueva Planta con relación a la antigua Corona de Aragón
Felipe V ha instaurado estos 4 decretos (en Valencia, en Aragón, en Mallorca y en Cataluña) para castigar a los que se habían alineado en favor del archiduque Carlos.
Reforma fiscal
La Guerra de la Sucesión (1702-1714)
Felipe de Borbón subordinó le Corona española a la política francesa, fortaleció el poder de los Borbones en Europa y provocó la lucha por la hegemonía europea y, también, por el control del comercio colonial americano. Gran Bretaña, Holanda y Portugal formaron la Alianza de la Haya y declararon da guerra a España y Francia. Así, la sucesión al trono español pasó de ser un problema interno a una guerra internacional.
La paz se firmó en el Tratado de Utrecht (1713), en el que se reconocía a Felipe V como rey de España a camio de renunciar a sus territorios en Europa.
Reformas internas
Con la llegada de los Borbones se implantó la monarquía absolutista, siguiendo el modelo político de Luis XIV en la Francia del siglo XVII. El modelo concentraba en su persona los tres poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial. También tenía reformas de centralización y de castellanización, o en otras palabras: la unificación política de España.
En el modelo de gobierno de los Reyes Catolicos se daba consejos temáticos y geográficos dominado por el régimen de Polisinodia. En el siglo XVIII, Felipe V cambió este modelo; quitaba los consejos geográficos y añadió el Secretario del Despacho. Esto fueron los primeros pasos al Ministerio.

Decretos de Nueva Planta con relación a la antigua Corona de Aragón
Felipe V ha instaurado estos 4 decretos (en Valencia, en Aragón, en Mallorca y en Cataluña) para castigar a los que se habían alineado en favor del archiduque Carlos.
En Aragón y en Valencia los decretos tenían como resultado la abolición de todo[] el sistema legislativo e institucional de ambos reinos. Con los Decretos de Nueva Planta se crea las Reales Audiencia. Este sistema judicial trata solucionar conflictos. Si alguien tiene un conflicto se lo dice al alcalde o al corregidor, que a su turno lo cuenta a las Audiencias, despues pasa por el Consejo de Castilla, y al final llega donde el Rey.
Reforma fiscal
Castilla y Aragón tenían un diferente régimen fiscal. Por esto, Felipe V decidió cambiar el régimen de Aragón en un sistema progresivo de fiscalidad a imposición directa, lo que significa que los que ganan más, pagan más. Es un sistema muy progresivo y socialmente más justo que la fiscalidad del Antiguo Régimen, que era indirecta.
BIBLIOGRAFÍA
L.M. ENCISO RECIO, A. GONZÁLEZ ENCISO, etc., Historia de España: los Borbones en el siglo XVIII (1700-1808)
ROBERTO FERNÁNDEZ, Historia de España: la España de los Borbones: las reformas del siglo XVIII
LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EN EL ANTIGUO RÉGIMEN
SIGLO XVII: la monarquía de los Austrias menores: coyuctura económica desfavorable
A fines del siglo XVI la economía española se frenó y comenzó un período de estancamiento hasta finales del siglo XVII.
La depresión económica
La agricultura seguía siendo el sector predominante y proporcionaba la mayor parte de la renta nacional, aunque no experimentó progresos importantes. Las causas que provocaron el estancamiento de la industria son varias: el retraso científico y técnico, la rigidez de los gremios, predominio de la industria textil, importancia de la industria de lujo, diferentes ritmos en Europa (por ejemplo: el desarrollo del mercado de flores en Holanda), etc.
Contrariamente al lento desarrollo del comercio, la evolución de las finanzas creció con la creación de bancos en Ámsterdam, Hamburgo, Inglaterra,... hasta que al final del siglo XVII, Europa contaba 25 bancos públicos.
La depresión demográfica
La recesión se caracterizó por una parte por una elevada mortalidad por causa de las grandes epidemias de peste y las numerosas guerras, y por otra parte por las expulsión de los moriscos y por la emigración a las Indias.
La estimación de la población era muy difícil sobre todo porque la información era inconexa e incompleta, aunque habían los registros sacramentales que eran obligatorios por el Concilio de Trento (1563). Sólo a partir del siglo XVIII introducieron las listas de empadronamientos generales .También se debe mencionar que la distribución de la población era muy irregular; por una parte las grandes ciudades y las áreas densamente pobladas como Londres, Paris, los Países Bajos, valles del Rin y del Danubio, etc., y por otra parte las tierras deshabitadas como los pantanos y las zonas marginales.
SIGLO XVIII : los primeros Borbones: fase de expansión económica y demográfica
Una economía agraria
En el siglo XVIII la tierra representaba todavía la fuente principal de riqueza para los países europeos. Además, la agricultura conoció un crecimiento de la producción y un aumento de las zonas cultivables, una roturación de tierras comunales y un interés por mejorar el rendimiento.
Inglaterra introdujo gramíneas, leguminosas, etc. y creó el famoso Norfolk system: alternancia de trigo, cebada, guisantes, nabos, trébol y hierba.
Escaza población
Con respecto a los países de su entorno, España tenía una demografía inferiora con sólo 8,5 millones de habitantes. Para comparar, Francia tenía 25 millones, Alemania 20 millones y Italia 15 millones.
España tenía que hacer algo para repoblar su país y fundió nuevos pueblos como por ejemplo Venta de Cárdenas, Santa Elena, Las Navas de Tolosa, Guarromán, La Carolina, etc. a las cuales se va invitar a imigrantes.
Una sociedad estamental
Una de las características principales del Antiguo Régimen es la organización de la sociedad en estamentos que, en teoría, eran definidos desde el nacimiento pero en el cual, en práctica, se podía ascender socialmente comprando títulos de nobleza. Así, el dinero se hizo elemento de promoción social y quien no lo tiene cae inexorablemente de su posición social.

En el cuerpo social, existen miembros que tienen unas funciones más vitales que otros. Según el concepto de ‘corpus sacralizado’, la teoría cristiana, hay igualdad entre los individuos (todos somos igual despues de la muerte) pero desigualdad entre las funciones.
La pirámide social es construída de la manera siguiente: entre los privilegiados encontramos el rey, la nobleza titulada y el clero.
Entre los que no son privilegiados hay los hidaldos y los artesanos, los labradores y campesinos, y los grupos marginales.
Algunos de los privilegios del estamiento noble son que no podían ser presos por deudas, ni atormentados, sino en caso especialísimos; que no debían sufrir penas afrentosas, como las de azotes y galeras y que serían apresados en cárceles separados.
BIBLIOGRAFÍA
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjurgAyeu9VuAxsn3QMumC6Bmh5cO8U9ICpW3j9tEtk_Mhen1MSvougDp2pn1NaesGROdHzn_N-SJjNE0f24rzD2tLRDvrPk9tezyfMK39PjUNvjse_2XfgNzmaxVEqAXymDg9kyGyqlitB/s320/2856323360_caed42b891.jpg
INÉS GOMÉZ GONZÁLEZ, MIGUEL LUIS LÓPEZ GUADALUPE MUÑOZ, La movilidad social en la España del Antiguo Régimen
A fines del siglo XVI la economía española se frenó y comenzó un período de estancamiento hasta finales del siglo XVII.
La depresión económica
La agricultura seguía siendo el sector predominante y proporcionaba la mayor parte de la renta nacional, aunque no experimentó progresos importantes. Las causas que provocaron el estancamiento de la industria son varias: el retraso científico y técnico, la rigidez de los gremios, predominio de la industria textil, importancia de la industria de lujo, diferentes ritmos en Europa (por ejemplo: el desarrollo del mercado de flores en Holanda), etc.
Contrariamente al lento desarrollo del comercio, la evolución de las finanzas creció con la creación de bancos en Ámsterdam, Hamburgo, Inglaterra,... hasta que al final del siglo XVII, Europa contaba 25 bancos públicos.
La depresión demográfica
La recesión se caracterizó por una parte por una elevada mortalidad por causa de las grandes epidemias de peste y las numerosas guerras, y por otra parte por las expulsión de los moriscos y por la emigración a las Indias.
La estimación de la población era muy difícil sobre todo porque la información era inconexa e incompleta, aunque habían los registros sacramentales que eran obligatorios por el Concilio de Trento (1563). Sólo a partir del siglo XVIII introducieron las listas de empadronamientos generales .También se debe mencionar que la distribución de la población era muy irregular; por una parte las grandes ciudades y las áreas densamente pobladas como Londres, Paris, los Países Bajos, valles del Rin y del Danubio, etc., y por otra parte las tierras deshabitadas como los pantanos y las zonas marginales.
SIGLO XVIII : los primeros Borbones: fase de expansión económica y demográfica
Una economía agraria
En el siglo XVIII la tierra representaba todavía la fuente principal de riqueza para los países europeos. Además, la agricultura conoció un crecimiento de la producción y un aumento de las zonas cultivables, una roturación de tierras comunales y un interés por mejorar el rendimiento.
Inglaterra introdujo gramíneas, leguminosas, etc. y creó el famoso Norfolk system: alternancia de trigo, cebada, guisantes, nabos, trébol y hierba.
Escaza población
Con respecto a los países de su entorno, España tenía una demografía inferiora con sólo 8,5 millones de habitantes. Para comparar, Francia tenía 25 millones, Alemania 20 millones y Italia 15 millones.
España tenía que hacer algo para repoblar su país y fundió nuevos pueblos como por ejemplo Venta de Cárdenas, Santa Elena, Las Navas de Tolosa, Guarromán, La Carolina, etc. a las cuales se va invitar a imigrantes.
Una sociedad estamental
Una de las características principales del Antiguo Régimen es la organización de la sociedad en estamentos que, en teoría, eran definidos desde el nacimiento pero en el cual, en práctica, se podía ascender socialmente comprando títulos de nobleza. Así, el dinero se hizo elemento de promoción social y quien no lo tiene cae inexorablemente de su posición social.

En el cuerpo social, existen miembros que tienen unas funciones más vitales que otros. Según el concepto de ‘corpus sacralizado’, la teoría cristiana, hay igualdad entre los individuos (todos somos igual despues de la muerte) pero desigualdad entre las funciones.
La pirámide social es construída de la manera siguiente: entre los privilegiados encontramos el rey, la nobleza titulada y el clero.
Entre los que no son privilegiados hay los hidaldos y los artesanos, los labradores y campesinos, y los grupos marginales.
Algunos de los privilegios del estamiento noble son que no podían ser presos por deudas, ni atormentados, sino en caso especialísimos; que no debían sufrir penas afrentosas, como las de azotes y galeras y que serían apresados en cárceles separados.
BIBLIOGRAFÍA
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjurgAyeu9VuAxsn3QMumC6Bmh5cO8U9ICpW3j9tEtk_Mhen1MSvougDp2pn1NaesGROdHzn_N-SJjNE0f24rzD2tLRDvrPk9tezyfMK39PjUNvjse_2XfgNzmaxVEqAXymDg9kyGyqlitB/s320/2856323360_caed42b891.jpg
INÉS GOMÉZ GONZÁLEZ, MIGUEL LUIS LÓPEZ GUADALUPE MUÑOZ, La movilidad social en la España del Antiguo Régimen
martes, 17 de noviembre de 2009
MEMORIA DE LA SESIÓN DE TRABAJO DEL DÍA 11/11/2009
Una vez acotadas las partes de las que constará nuestro trabajo grupal, después de la reunión mantenida con el profesor el viernes 6/11/2009, decidimos reorientar nuestras lecturas hacia materiales más concretos.
Uno de los acuerdos tomados el día 6 de noviembre fue la decisión de trabajar sobre los casos concretos de tres países: Chile, Venezuela y Méjico; el segundo de los acuerdos, trabajar diferentes aspectos de tipo político, económico, social, cultural, demográfico, etc... atendiendo a las cuatro paradojas a las que Natalia hizo referencia en su exposición oral. Estas paradojas nos dicen que Hispanoamérica es a la vez:
1. Joven y vieja.
2. Ha pasado tanto por la agitación como por la estabilidad.
3. Dependiente e independiente.
4. Próspera y pobre.
Así pues, desde el día 6 hasta hoy, nos hemos dedicado a recopilar información relacionada con los tres países sobre los que tratará nuestro trabajo.
Presentamos la bibliografía, artículos y direcciones web de interés encontradas:
María- ARMANDO DE RAMÓN. Breve historia de Chile (1500-200). Biblos.
Julie- Por problemas técnicos no le ha sido posible sacar libros de la biblioteca, pero ha consultado en www.ucm.es algunos títulos que le han resultado interesantes. A destacar:
OCTAVIO PAZ, El peregrino en su patria: Historia y política de Méjico. Edición del autor.
ERNESTO DE LA TORRE VILLAR, RAMIRO NAVARRA DE ANDA, Historia de Méjico II. De la independencia a la época actual.
Natalia- MANUEL CASTELLS. Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial. Fondo de Cultura Económica. 2006.
Y los artículos:
ERNESTO OTTONE Y CARLOS VERGARA. La desigualdad social en América Latina y el caso chileno. CEPAL y UNESCO.
JEFFREY PURYEAR y MARIELLEN MALLOY JEWERS. Pobreza y desigualdad en América Latina. Diálogo Interamericano.
WALDO ANSALDI. Gobernabilidad democrática y desigualdad social. Revista Universitaria Estudios Sociales.
ANNA AYUSO, Pobreza, desigualdad y cohesión social: más allá de los objetivos del milenio. Revista Pensamiento americano. 2006-7.
BENITO MUIÑOS JUNCAL, Neoliberalismo y desigualdad social en Europa y América. Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona. 1999.
Estela- La sociedad venezolana en la actualidad y La cultura venezolana en la actualidad, en www.rena.edu.ve.
NÉSTOR GARCÍA CANCLINI Y ALFONS MARTINELL, Pensamiento Iberoamericano. Diversidad cultural y poder en Iberoamérica. Universidad Autónoma metropolitana-Iztapalapa y Universidad de Girona.
Uno de los acuerdos tomados el día 6 de noviembre fue la decisión de trabajar sobre los casos concretos de tres países: Chile, Venezuela y Méjico; el segundo de los acuerdos, trabajar diferentes aspectos de tipo político, económico, social, cultural, demográfico, etc... atendiendo a las cuatro paradojas a las que Natalia hizo referencia en su exposición oral. Estas paradojas nos dicen que Hispanoamérica es a la vez:
1. Joven y vieja.
2. Ha pasado tanto por la agitación como por la estabilidad.
3. Dependiente e independiente.
4. Próspera y pobre.
Así pues, desde el día 6 hasta hoy, nos hemos dedicado a recopilar información relacionada con los tres países sobre los que tratará nuestro trabajo.
Presentamos la bibliografía, artículos y direcciones web de interés encontradas:
María- ARMANDO DE RAMÓN. Breve historia de Chile (1500-200). Biblos.
Julie- Por problemas técnicos no le ha sido posible sacar libros de la biblioteca, pero ha consultado en www.ucm.es algunos títulos que le han resultado interesantes. A destacar:
OCTAVIO PAZ, El peregrino en su patria: Historia y política de Méjico. Edición del autor.
ERNESTO DE LA TORRE VILLAR, RAMIRO NAVARRA DE ANDA, Historia de Méjico II. De la independencia a la época actual.
Natalia- MANUEL CASTELLS. Globalización, desarrollo y democracia: Chile en el contexto mundial. Fondo de Cultura Económica. 2006.
Y los artículos:
ERNESTO OTTONE Y CARLOS VERGARA. La desigualdad social en América Latina y el caso chileno. CEPAL y UNESCO.
JEFFREY PURYEAR y MARIELLEN MALLOY JEWERS. Pobreza y desigualdad en América Latina. Diálogo Interamericano.
WALDO ANSALDI. Gobernabilidad democrática y desigualdad social. Revista Universitaria Estudios Sociales.
ANNA AYUSO, Pobreza, desigualdad y cohesión social: más allá de los objetivos del milenio. Revista Pensamiento americano. 2006-7.
BENITO MUIÑOS JUNCAL, Neoliberalismo y desigualdad social en Europa y América. Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona. 1999.
Estela- La sociedad venezolana en la actualidad y La cultura venezolana en la actualidad, en www.rena.edu.ve.
NÉSTOR GARCÍA CANCLINI Y ALFONS MARTINELL, Pensamiento Iberoamericano. Diversidad cultural y poder en Iberoamérica. Universidad Autónoma metropolitana-Iztapalapa y Universidad de Girona.
LA SOCIEDAD ESPAÑOLA EN EL ANTIGUO RÉGIMEN (Economía)
La etapa expansiva de la economía española se frenó a finales del siglo XVI y comenzó un período de estancamiento que se prolongó hasta finales del siglo XVII, momento en el que aparecieron los primeros signos del cambio de tendencia.
La crisis económica, general en toda Europa, no afectó e la misma medida a todos los reinos de la monarquía. Castilla fue el territorio que más la acusó, pues fue la que casi en exclusiva mantuvo la política imperialista de los Austrias. Los territorios de la periferia peninsular, menos implicados en los proyectos de la Corona, sufrieron con menos intensidad los efectos del estancamiento económico.
SIGLO XVII
- Una economía agraria.
- Poco desarrollo de la industria.
- Lento desarrollo del comercio.
- Escaso desarrollo urbano.
La agricultura tradicional, a la que se dedicaba en torno al 80% de la población, era la principal fuente de riqueza y el trabajo en la España del siglo XVIII, a pesar de su atraso y bajo rendimiento. Estaba condicionada por el régimen de propiedad y explotación de la tierra, cuyo marco jurídico era de origen feudal.
Gran parte de las tierras cultivables eran por lo general grandes latifundios mal aprovechados o sin cultivar, tierras amortizadas propiedad de la nobleza y la Iglesia, que la arrendaba para su cultivo. Además, nobleza y clero, recibían sustanciosos ingresos que no utilizaban para renovar las técnicas y aumentar la productividad de la agricultura.
Salvo pequeños avances, como la introducción del maíz en Galicia, la agricultura no experimentó progresos importantes, como tampoco lo hizo en el Occidente europeo. El estancamiento técnico provocó el descenso de los rendimientos y la producción tendió a disminuir. Esta situación se vio agravada por las malas cosechas (climatología adversa, plagas), la presión fiscal y la dureza del régimen señorial.
Los agricultores no podían disponer del excedente productivo que iba a parar, en su mayor parte, a las arcas del Estado (impuestos) o a manos de los señores (diezmos y rentas señoriales). Esta situación dificultó cualquier instinto del campesinado por mejorar las explotaciones agrícolas, que quedaron reducidas, en muchos casos, a una agricultura de autoconsumo.
Los cereales eran el cultivo mayoritario, pues constituían la base de la alimentación de la mayoría de la población. Otros cultivos importantes en el siglo XVII fueron el viñedo y el olivar, cuya demanda no sólo provenía del mercado interior sino también del americano y del europeo.
Durante el siglo XVII se produjo también el retroceso de la ganadería trashumante, controlada por la Mesta, a la vez que aumentó el ganado estabulado debido a la pérdida de ciertos privilegios en beneficio de la agricultura.
La Mesta era una asociación que reunía a los propietarios de rebaños de ovejas. Institución creada en 1273, gozó de grandes privilegios que protegían la materia prima de una de las industrias más importantes de Castilla: la lana. La Mesta podía mantener esta situación de privilegio gracias a los importantes impuestos que pagaba a la Corona castellana. El siglo XVI marcó la época de máximo esplendor de esta institución que sufrió la crisis del XVII a causa de la decadencia de la industria y el comercio castellano. Fue abolida en 1836.
La industria era de tipo artesanal y conservaba rasgos gremiales. Los talleres artesanos empleaban un reducido número de trabajadores, siendo la maquinaria escasa y las fuentes de energía la humana, animal, o la proporcionada por el agua o el viento. La especialización era limitada, lo que significaba que el proceso de trabajo invertido en la creación de mercancías era controlado de principio a fin por una misma persona o un escaso número de operarios.
Los gremios surgieron en Europa durante la Baja Edad Media amparados en la pujanza económica de las ciudades. Sus fines tuvieron esencialmente un carácter económico y social, consistiendo en controlar la oferta y los precios de los productos que manufacturaban, pero también velando por la prosperidad y seguridad de los miembros que los integraban. Regulaban la actividad laboral, la formación y aprendizaje de sus asociados, estableciendo una estricta jerarquía entre ellos (aprendices, oficiales, maestros). También los amparaba en caso de desgracias como la viudez, orfandad o enfermedad, a través de pensiones, asignaciones o el mantenimiento de hospitales. Desarrollaron igualmente labores de carácter religioso expresadas en la veneración de sus santos particulares y la creación de cofradías.
En cierto modo, los gremios constituyeron el antecedente de los sindicatos, más concretamente, en las etapas iniciales de su creación, ejemplo de los cuales fueron las Trade Unions (Sindicatos de Oficio) en los albores del siglo XIX.
Todas las actividades productivas sufrieron las consecuencias de la crisis pero fueron la artesanía y la industria las que más padecieron sus efectos. Las causas que provocaron el colapso de la producción manufacturera son varias: los efectos del elevado nivel de precios y costes, las deficiencias en la articulación de un mercado nacional, la rigidez de los gremios y el retraso científico y técnico.
En cuanto al comercio, predominaba el comercio a larga distancia, los intercambios internos eran escasos y complicados debido a las deficientes comunicaciones (mala red viaria y fluvial) y a la inexistencia de un mercado unificado.
Los factores que más influyeron en la decadencia de los intercambios comerciales son la inflación por las alteraciones de la moneda y la competencia de comerciantes extranjeros. Para hacer frente a la disminución de las remesas de plata, la Corona empezó a emitir moneda de bajo valor, el vellón. Con una valor de cambio superior al del metal que contenía, la moneda castellana perdió valor y se disparó la inflación de precios, con lo que disminuyó la competitividad de los productos españoles. Al mismo tiempo, los comerciantes castellanos se vieron sustituidos por ingleses y holandeses en el comercio colonial.
A la lentitud en las relaciones y contactos comerciales, la deficiencia en el transporte terrestre y naval y a las malas condiciones de la red viaria, hay que sumar otro fenómeno de orden social que surgió ya en el siglo XVI: el bandolerismo. Los bandoleros eran el resultado de la dificultades económicas que padecían las clases populares, tanto rurales como urbanas, y que se fueron agravando desde finales del XVI con las crisis agrarias y el endurecimiento del régimen señorial.
Una de las respuestas clásicas a la crisis agraria fue el bandolerismo, que floreció en Castilla, Andalucía o Murcia, pero especialmente en Valencia (...) y en Cataluña, donde el fenómeno, que arranca de tiempos de Felipe II, se prolonga a lo largo del siglo XVII. El bandolerismo catalán del barroco es, como en otros lugares, consecuenca de la pobreza y la desarticulación de la sociedad agraria en lugares alejados de la influencia del Estado. Si ya en el siglo anterior las expediciones de plata con destino a Génova habían incrementado el número de salteadores, el punto culminante de su acción se sitúa en la primera mitad del XVII, cuando aumenta la acción represiva de los virreyes (...) y cuando aparecen las figuras románticas de Perot Rocaguinarda (que abandonará a tiempo su vida al margen de la ley para convertirse en capitán de los tercios españoles en Nápoles), y de Joan Sala, conocido como Serrallonga, que será finalmente capturado y ejecutado en Barcelona (enero de 1634).
Martínez Shaw, C., La Edad Moderna, en Historia de España, dirigida por Tusell J., Ed. Taurus.
Madrid, 1998.
SIGLO XVIII
Para abordar el problema agrario, la Administración impulsó varios proyectos de reforma agraria que originaron un sinfín de informes y estudios teóricos con escasos resultados prácticos.
Que las tierras han llegado en España a un precio escandaloso, que este precio sea un efecto natural de su escasez en el comercio, y que esta escasea se derive principalmente de la enorme cantidad de ellas que está amortizada, son verdades que de hecho no necesitan demostración (...) Compárese la agricultura de los Estados en que el precio de las tierras es ínfimo, medio y sumo, y la demostración estará hecha. Pero sin tan extraordinaria baratura, debida a circunstancias accidentales y pasajeras, puede prosperar el cultivo, siempre que la libre circulación de las tierras ponga un justo límite a la carestía de su precio (...).
La primera providencia que la nación reclama de estos principios es la derogación de todas las leyes que permiten vincular la propiedad territorial (...).
Dígnese, pues, Vuestra Alteza, derogar de un golpe las bárbaras leyes que condenan a perpetua esterilidad tantas tierras comunes; las que exponen la propiedad particular al cebo de la codicia y de la ociosidad, las que prefiriendo las ovejas a los hombres, han cuidado más de las lanas que los cubren que de los granos que los alimentan (...).
G. M. De Jovellanos, Informe sobre la Ley Agraria (1795).
En la mayor parte de la Península apenas hubo modernización en la agricultura y siguieron predominando el secano y el monocultivo de cereales en régimen de barbecho. No obstante, en las regiones periféricas se introdujeron nuevos cultivos, como el maíz, la patata y el forraje en la zona atlántica, y cultivos intensivos de regadío, arroz, frutales y viñedos en la zona mediterránea (Valencia, Murcia, Cataluña).
En cuanto a la producción industrial y el comercio, aunque pervivían los talleres artesanales, las medidas que limitaron los privilegios gremiales facilitaron la expansión de nuevas formas productivas y algunas manufacturas tuvieron un cierto desarrollo. Los reyes habían introducido las manufacturas reales que fabricaban productos para la Corte (porcelanas, cristales, tapices, seda, armas...) con el fin de evitar la importación de artículos de lujo, si bien su beneficio económico era insignificante.
En Cataluña donde ya existía una industria textil al margen del control gremial, se dieron las manufacturas de algodón estampado, las indianas, que sirvieron de pase para las primeras fábricas de tejidos. Con la introducción de los primeros telares mecánicos en 1780, además de una gran crecimiento económico, se inició el proceso de industrialización.
El comercio exterior con Europa se limitó a la exportación de lana castellana, a la que se sumaron productos mediterráneos como el vino, el aguardiente y los frutos secos, mientras que el comercio interior en España se limitaba a los tradicionales intercambios locales o comarcales de los excedentes agrarios por productos artesanales.
Tanto esta entrada como la anterior están publicadas separadamente (debido a la larga extensión) aunque pertenecen a la misma sesión de clase del día 10/11/2009.
La crisis económica, general en toda Europa, no afectó e la misma medida a todos los reinos de la monarquía. Castilla fue el territorio que más la acusó, pues fue la que casi en exclusiva mantuvo la política imperialista de los Austrias. Los territorios de la periferia peninsular, menos implicados en los proyectos de la Corona, sufrieron con menos intensidad los efectos del estancamiento económico.
SIGLO XVII
- Una economía agraria.
- Poco desarrollo de la industria.
- Lento desarrollo del comercio.
- Escaso desarrollo urbano.
La agricultura tradicional, a la que se dedicaba en torno al 80% de la población, era la principal fuente de riqueza y el trabajo en la España del siglo XVIII, a pesar de su atraso y bajo rendimiento. Estaba condicionada por el régimen de propiedad y explotación de la tierra, cuyo marco jurídico era de origen feudal.
Gran parte de las tierras cultivables eran por lo general grandes latifundios mal aprovechados o sin cultivar, tierras amortizadas propiedad de la nobleza y la Iglesia, que la arrendaba para su cultivo. Además, nobleza y clero, recibían sustanciosos ingresos que no utilizaban para renovar las técnicas y aumentar la productividad de la agricultura.
Salvo pequeños avances, como la introducción del maíz en Galicia, la agricultura no experimentó progresos importantes, como tampoco lo hizo en el Occidente europeo. El estancamiento técnico provocó el descenso de los rendimientos y la producción tendió a disminuir. Esta situación se vio agravada por las malas cosechas (climatología adversa, plagas), la presión fiscal y la dureza del régimen señorial.
Los agricultores no podían disponer del excedente productivo que iba a parar, en su mayor parte, a las arcas del Estado (impuestos) o a manos de los señores (diezmos y rentas señoriales). Esta situación dificultó cualquier instinto del campesinado por mejorar las explotaciones agrícolas, que quedaron reducidas, en muchos casos, a una agricultura de autoconsumo.
Los cereales eran el cultivo mayoritario, pues constituían la base de la alimentación de la mayoría de la población. Otros cultivos importantes en el siglo XVII fueron el viñedo y el olivar, cuya demanda no sólo provenía del mercado interior sino también del americano y del europeo.
Durante el siglo XVII se produjo también el retroceso de la ganadería trashumante, controlada por la Mesta, a la vez que aumentó el ganado estabulado debido a la pérdida de ciertos privilegios en beneficio de la agricultura.
La Mesta era una asociación que reunía a los propietarios de rebaños de ovejas. Institución creada en 1273, gozó de grandes privilegios que protegían la materia prima de una de las industrias más importantes de Castilla: la lana. La Mesta podía mantener esta situación de privilegio gracias a los importantes impuestos que pagaba a la Corona castellana. El siglo XVI marcó la época de máximo esplendor de esta institución que sufrió la crisis del XVII a causa de la decadencia de la industria y el comercio castellano. Fue abolida en 1836.
La industria era de tipo artesanal y conservaba rasgos gremiales. Los talleres artesanos empleaban un reducido número de trabajadores, siendo la maquinaria escasa y las fuentes de energía la humana, animal, o la proporcionada por el agua o el viento. La especialización era limitada, lo que significaba que el proceso de trabajo invertido en la creación de mercancías era controlado de principio a fin por una misma persona o un escaso número de operarios.
Los gremios surgieron en Europa durante la Baja Edad Media amparados en la pujanza económica de las ciudades. Sus fines tuvieron esencialmente un carácter económico y social, consistiendo en controlar la oferta y los precios de los productos que manufacturaban, pero también velando por la prosperidad y seguridad de los miembros que los integraban. Regulaban la actividad laboral, la formación y aprendizaje de sus asociados, estableciendo una estricta jerarquía entre ellos (aprendices, oficiales, maestros). También los amparaba en caso de desgracias como la viudez, orfandad o enfermedad, a través de pensiones, asignaciones o el mantenimiento de hospitales. Desarrollaron igualmente labores de carácter religioso expresadas en la veneración de sus santos particulares y la creación de cofradías.
En cierto modo, los gremios constituyeron el antecedente de los sindicatos, más concretamente, en las etapas iniciales de su creación, ejemplo de los cuales fueron las Trade Unions (Sindicatos de Oficio) en los albores del siglo XIX.
Todas las actividades productivas sufrieron las consecuencias de la crisis pero fueron la artesanía y la industria las que más padecieron sus efectos. Las causas que provocaron el colapso de la producción manufacturera son varias: los efectos del elevado nivel de precios y costes, las deficiencias en la articulación de un mercado nacional, la rigidez de los gremios y el retraso científico y técnico.
En cuanto al comercio, predominaba el comercio a larga distancia, los intercambios internos eran escasos y complicados debido a las deficientes comunicaciones (mala red viaria y fluvial) y a la inexistencia de un mercado unificado.
Los factores que más influyeron en la decadencia de los intercambios comerciales son la inflación por las alteraciones de la moneda y la competencia de comerciantes extranjeros. Para hacer frente a la disminución de las remesas de plata, la Corona empezó a emitir moneda de bajo valor, el vellón. Con una valor de cambio superior al del metal que contenía, la moneda castellana perdió valor y se disparó la inflación de precios, con lo que disminuyó la competitividad de los productos españoles. Al mismo tiempo, los comerciantes castellanos se vieron sustituidos por ingleses y holandeses en el comercio colonial.
A la lentitud en las relaciones y contactos comerciales, la deficiencia en el transporte terrestre y naval y a las malas condiciones de la red viaria, hay que sumar otro fenómeno de orden social que surgió ya en el siglo XVI: el bandolerismo. Los bandoleros eran el resultado de la dificultades económicas que padecían las clases populares, tanto rurales como urbanas, y que se fueron agravando desde finales del XVI con las crisis agrarias y el endurecimiento del régimen señorial.
Una de las respuestas clásicas a la crisis agraria fue el bandolerismo, que floreció en Castilla, Andalucía o Murcia, pero especialmente en Valencia (...) y en Cataluña, donde el fenómeno, que arranca de tiempos de Felipe II, se prolonga a lo largo del siglo XVII. El bandolerismo catalán del barroco es, como en otros lugares, consecuenca de la pobreza y la desarticulación de la sociedad agraria en lugares alejados de la influencia del Estado. Si ya en el siglo anterior las expediciones de plata con destino a Génova habían incrementado el número de salteadores, el punto culminante de su acción se sitúa en la primera mitad del XVII, cuando aumenta la acción represiva de los virreyes (...) y cuando aparecen las figuras románticas de Perot Rocaguinarda (que abandonará a tiempo su vida al margen de la ley para convertirse en capitán de los tercios españoles en Nápoles), y de Joan Sala, conocido como Serrallonga, que será finalmente capturado y ejecutado en Barcelona (enero de 1634).
Martínez Shaw, C., La Edad Moderna, en Historia de España, dirigida por Tusell J., Ed. Taurus.
Madrid, 1998.
SIGLO XVIII
Para abordar el problema agrario, la Administración impulsó varios proyectos de reforma agraria que originaron un sinfín de informes y estudios teóricos con escasos resultados prácticos.
Que las tierras han llegado en España a un precio escandaloso, que este precio sea un efecto natural de su escasez en el comercio, y que esta escasea se derive principalmente de la enorme cantidad de ellas que está amortizada, son verdades que de hecho no necesitan demostración (...) Compárese la agricultura de los Estados en que el precio de las tierras es ínfimo, medio y sumo, y la demostración estará hecha. Pero sin tan extraordinaria baratura, debida a circunstancias accidentales y pasajeras, puede prosperar el cultivo, siempre que la libre circulación de las tierras ponga un justo límite a la carestía de su precio (...).
La primera providencia que la nación reclama de estos principios es la derogación de todas las leyes que permiten vincular la propiedad territorial (...).
Dígnese, pues, Vuestra Alteza, derogar de un golpe las bárbaras leyes que condenan a perpetua esterilidad tantas tierras comunes; las que exponen la propiedad particular al cebo de la codicia y de la ociosidad, las que prefiriendo las ovejas a los hombres, han cuidado más de las lanas que los cubren que de los granos que los alimentan (...).
G. M. De Jovellanos, Informe sobre la Ley Agraria (1795).
En la mayor parte de la Península apenas hubo modernización en la agricultura y siguieron predominando el secano y el monocultivo de cereales en régimen de barbecho. No obstante, en las regiones periféricas se introdujeron nuevos cultivos, como el maíz, la patata y el forraje en la zona atlántica, y cultivos intensivos de regadío, arroz, frutales y viñedos en la zona mediterránea (Valencia, Murcia, Cataluña).
En cuanto a la producción industrial y el comercio, aunque pervivían los talleres artesanales, las medidas que limitaron los privilegios gremiales facilitaron la expansión de nuevas formas productivas y algunas manufacturas tuvieron un cierto desarrollo. Los reyes habían introducido las manufacturas reales que fabricaban productos para la Corte (porcelanas, cristales, tapices, seda, armas...) con el fin de evitar la importación de artículos de lujo, si bien su beneficio económico era insignificante.
En Cataluña donde ya existía una industria textil al margen del control gremial, se dieron las manufacturas de algodón estampado, las indianas, que sirvieron de pase para las primeras fábricas de tejidos. Con la introducción de los primeros telares mecánicos en 1780, además de una gran crecimiento económico, se inició el proceso de industrialización.
El comercio exterior con Europa se limitó a la exportación de lana castellana, a la que se sumaron productos mediterráneos como el vino, el aguardiente y los frutos secos, mientras que el comercio interior en España se limitaba a los tradicionales intercambios locales o comarcales de los excedentes agrarios por productos artesanales.
Tanto esta entrada como la anterior están publicadas separadamente (debido a la larga extensión) aunque pertenecen a la misma sesión de clase del día 10/11/2009.
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